He tenido que cambiar de rumbo. Hasta ahora mi escaso tiempo dedicado a la lectura lo dirigía todo hacia autores hispanoamericanos. Hace poco Fuguet, en otro momento Marías, más atrás Cortázar y en un inicio el ahora venido a menos (¡Y de qué forma!) Bryce.
Me he tenido que reponer al disgusto de leer una traducción en español castizo. Ese repleto de hostias, joder, gilipollas, me cago en la leche y demás gracias peninsulares. Lo cual me pone al frente la meta de en un futuro aprender algo de francés.
Y la paradoja reside en que he dado con este señor a través de una película alemana que aún no he visto. Fue mediante una nota que escribió alguien al respecto que salió el nombre de Houellebecq, como la de un autor provocador y sin pelos en la lengua.
Me animé a empezar por la novela que originó el largo y, a la vez, la más conocida, Las Partículas Elementales (1998), y quedé prendido del relato. Dos hermanastros, unidos sanguíneamente por su desapegada madre, siguen sus vidas en paralelo y de maneras muy distintas. Uno brillante pero lindando con lo maquinal, casi incapaz de sentir o desear. El otro acomplejado y obsesionado con el sexo, que no me dejó quitarme de la mente la imagen del personaje interpretado por Philip Seymour Hoffman en Happiness (1998), cumbre de uno de mis directores fetiche, Todd Solondz. Las historias de ambos van de la mano con las explicaciones científicas del primero, a la vez que los odios que el segundo profesa a las comunidades hippies de los 60 y 70.
Así que lo siguiente fue empezar a devorar el resto de su obra, pasando por caja Plataforma (2001), en donde la historia de un perdedor funcionario estatal sirve de excusa para describir las estrategias de los operadores de turismo, con precisas acotaciones en relación a estudios de los comportamientos del ser humano en un grupo. Y como extensión a ésta, el paso previo que es la novela corta Lanzarote (2000), cambiando la Tailandia de la primera por la (según lo explicado) poca agraciada isla balear, con base similar pero historia diferente, y en donde no duda en clasificar a los turistas europeos en grupos claramente identificables: los alemanes viajan a cualquier sitio donde haya sol, los italianos a cualquiera donde haya bonitos traseros, los ingleses van al mismo sitio al que fueron el año anterior, a la búsqueda de más ingleses en las mismas que ellos, que serían las antípodas del turista francés, que no soporta la presencia de compatriotas en sus viajes de vacaciones. Algo parecido ocurre con Ampliación del campo de batalla, en donde las gracias de un informático poco amistoso por algún momento suponen el ejercicio de lo que su novela más aclamada traería después.
Políticamente incorrecto, deja clara su poca simpatía al movimiento hippie, así como hacia el Islam, o al psicoanálisis, además de una negra visión del europeo contemporáneo, expresada a través de sus personajes borderline, a los que pocas veces les depara gratos destinos. Tampoco evita los detalles en los (abundantes) encuentros sexuales o en los hechos de violencia, que salpican al lector sin reparos.
En realidad aún me quedaría la más reciente La Posibilidad de una Isla, que El Chato Heston no duda en alabar, como para hablar de una retrospectiva propiamente dicha. Asunto pendiente. Al menos esperemos que en un futuro este gran escritor no se distraiga mucho con poco agraciados intentos musicales como este:
8/09/2007 03:03:00 AM
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Author: suitaloon
ABRIL ROJO / Santiago Roncagliolo. Ed. Alfaguara. España (2006)
Es curioso. De Roncagliolo me acuerdo algo en el colegio, no éramos de la misma promoción, pero recuerdo verlo tocando el bajo en un concierto de unos Juegos Florales muchos años atrás, con mi compadre Cabezón en guitarra (de los demás miembros ocasionales no me acuerdo, o en todo caso no tengo el dato en la memoria del todo claro).
Poco antes de mudarme a España empecé a oír hablar de el, ya con motivo de sus primeras incursiones literarias y lo bien acogido que estaba siendo en la madre patria, que le dicen. Aunque alguien también me soltó algo como que era otra versión de Bayly, este otro escritor compatriota de cierta (cuestionable, me animaría a decir) fama por estos lares también.
Luego, a los tantos meses de haberme instalado de alguna forma en Barcelona, me enganché a un programa en la tele llamado Silenci?, en donde cada emisión la dedican a entrevistar o hablar de la la obra de un(a) escritor(a), músico(a), artista, publicista, actor (actriz) y cosas similares (casi todo en catalán, por supuesto). Y un día, oh sorpresa, veo al mentado Roncagliolo siendo entrevistado ahí mismo. De aquella sesión pregunta-respuesta digamos "informal", recuerdo al susidicho, entre otras cosas, mencionar como le llamaba la atención la facilidad con que aquí se hacía uso de la palabra "culo", cosa que en Perú sería inconcebible. "Allá se dice potito".
Tuvo que pasar un tiempo aún mayor para que al fin leyese alguna obra suya. Su novela "Pudor" llegó a mis manos por vía paterna, coincidiendo con aquellos días que tuve que pasar metido en el hospital, y sin deslumbrarme, me dejó una grata impresión. Por eso, cuando supe de "Abril Rojo" y del tema de la misma, no dudé en agenciármelo con prisa. La misma prisa que me hizo devorar el libro (a mi manera, yo no soy de los que lee de un tirón), inquietado por esa trama tan bien construida, y esta simpatía por aquel personaje tan de nuestra realidad como es Chacaltita, un antihéroe que linda entre la ingenuidad y el ridículo. Y creo que ya esta mas que dicho que, al margen del funcionamiento del thriller, tal vez lo mas valorable sea el telón de fondo, Sendero y el Fujimorismo, los dos fenómenos que tanto nos sacudieron en años recientes. Ojalá, no más, que el estrellato (basta ver la gira latinoamericana de la cual deja constancia en su blog) no se le suba pronto a la cabeza de mi estimado Santiago.
8/06/2006 05:57:00 AM
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Author: suitaloon
DANIEL ALARCON - "Guerra En La Penumbra" (2005)/ Harper Collins Ficción. Fricción. Flujo. Fuguet: "La gran nueva voz latinoamericana escribe en inglés". El escritor peruano me fue referido por una americana, despues de captar su atención en aquella selección de cuentos del New Yorker, The Best American Non-Required Reading. Doctores peruanos crian hijo en Birmingham, Alabama. El hijo regresa a vivir un año a San Juan de Lurigancho. Estimado Daniel: Pensé en agradecerte en esta crítica por hacerme recordar tantas cosas de mi país, por haberlo entendido con tanta lucidez. Payasos que pasean su miseria disfrazada en el transporte público, las risas, la pena, los terroristas, los rebeldes y la inocencia que se vuelve crimen, los que nos vamos a otros países, lo que nos pesa irnos, lo que nos alivia alejarnos, los que vivimos bajo una familia fracturada, Lima, New York, Arequipa y Lima otra vez, ciudad de payasos. Pero sobretodo, Daniel, porque pensé que entender al Perú es complejo y doloroso en simultáneo, razón por la cual preferimos mirar a otro lado, sin caer en cuenta que estos procesos caóticos urbanos son universales y que el movimiento de culturas desvela las realidades que no queremos ver, como te fue revelado en el sur americano, deleitado con Borges, Vargas Llosa, Ciro Alegría. El mundo cambia, las culturas se mezclan, se repelen, colapsan y aún seguimos siendo humanos, solo que tu país, tus dramas, miserias y alegrías parecieran hacerse mas grandes, o el mundo mas chico. Web Aquí
5/24/2006 09:46:00 PM
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Author: El Chato Heston
VIAJES DE PERRO / Rafo León. Ed. Aguilar. Perú (2005)
Al ver este libro por primera vez uno se puede llevar ideas equivocadas. Lo primero sería pensar que es un compendio de los viajes que el autor nos ha ido relatando a lo largo de su programa televisivo. Y que a lo mejor por ahí hasta se enumeraban consejos y demás aditamentos, a lo Lonely Planet. También es cierto que con esa edición poco acertada, en material, colores y ese perro peruano brilloso de la carátula, esta primera idea se pueda reforzar. Pero nada mas lejano. Aunque relatos de viajes hay, pero hechos desde un punto de vista mas personal, y casi como excusa para que Rafo León vaya desdoblando su propia y peculiar personalidad, en la que la faceta "conductor de programa" es solo una de las tantas a las que a dedicado parte de su vida, que pareciera, a su vez, siempre haber estado ligada a la idea del viaje, del constante movimiento.
Tomando como punto de partida uno de sus destinos mas frecuentes, la Ciudad Imperial (Cuzco, no?), y casi a manera de repaso de sus memorias, el autodenominado literato tardío nos va narrando una a una un sinnúmero de experiencias y sus correspondientes anéctodas, que, claro, principalmente se desenvuelven "a lo largo y ancho del territorio nacional". Aunque dos de las mas memorables sean las vividas en sendos viajes a Cuba a inicios de los 80 y a China, mas recientemente. Acerca de esta última tengo que reconocer que desde "La vida exagerada de Martín Romaña" (Alfredo Bryce) no me reía tanto.
El creador de la China Tudela no duda tampoco en dejar sus flaquezas en el papel, empezando con sus problemas con el alcohol. Lástima, eso sí, que en algún punto del libro se ponga a reivindicar sus derechos de fumador-contaminador, culpando a los fumadores pasivos (concientes de ello) de imponer "reglas de juego que pintan claramente un sistema reaccionario de discriminación". Uy, que bien recibida sería esa frase por estos lares. Bueno, si Bryce y Vargas Llosa son adeptos a las corridas de toros, esto no sería mas que un punto en contra de quien justifica su afición (la de los viajes) de esta forma: "Yo viajo, no documento ni investigo, no soy especialista en nada y suelo ser un pésimo orientador para los viajes de otros porque me resulta muy difícil retener nombres... Para mi, viajar debe ser lo mismo que para el perro de la familia cuando lo sacan en auto: la oportunidad de asomar la cabeza al viento y dejar lagrimear los ojos ante el espectáculo de un mundo que por fin toma impulso, para irse."
5/01/2006 09:50:00 AM
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Author: suitaloon
LA HORA AZUL / Alonso Cueto. Ed. Peisa y Anagrama. Perú (2005)
Las semanas de recuperación me hicieron retomar el hábito perdido, ayudado también por el novedoso material bibliográfico que llegó a mis manos desde tierra patria. Acabo de terminar el libro que da título a estas líneas, que casi no pude soltar desde la primera página.
La historia va un poco así: Un abogado limeño de éxito y agitada vida social empieza a descubrir aspectos poco conocidos de la vida del que fuera su padre, del cual siempre se sintió distanciado. Cueto nos narra en primera persona las peripecias por las que pasa Adrián Ormache en la búsqueda de la misteriosa prisionera que tuvo su progenitor en tiempos de la guerra con Sendero Luminoso y de como sus indagaciones y descubrimientos le van afectando gradualmente la cómoda vida que hasta entonces llevaba.
Con una prosa ágil, el escritor pone énfasis en las facciones de los personajes con los que Adrián se va topando, como queriendo reflejar mediante estas descipciones las vidas que estos llevan a cuestas. El libro funciona en grande como historia de suspenso, pero su mayor virtud radica en mostrar (con la debida documentación, tengo entendido) los terribles hechos ocurridos en la zona de guerra en la que se convirtió Ayacucho. Y esto no puede caer en mejor momento, ahora que, con elecciones encima, mas de un candidato tenga el desparpajo de ofrecer amnistía a los militares que cometieron crímenes durante esa época que muchos ya olvidaron.