YO LA TENGO - "I am not afraid of you and I will beat your ass" (2006) / Matador
Ya me lo había contado Luisito, que nunca se equivoca. Yo La Tengo adopta el curioso nombre a raíz de una anécdota beisbolera (una razón mas para tener a esta banda entre mis favoritas), tal como él me dijo, pero con algunas diferencias, si la Wikipedia no miente. La historia se remonta a los años 60, y no los 80, cuando la banda empieza a tocar, como yo pensé. Durante esa época en la MLB la camada latina no debe haber sido muy numerosa y en los New York Mets jugaba un venezolano llamado Elio Chacón, que no hablaba ni papas de inglés. Entonces, su compañero de equipo, Richie Ashburn aprendió a gritarle "¡Yo la tengo, yo la tengo!" para que el hombre (bastante amplio, por lo que leo) no le dé un encontronazo al ir por una bola alta.
El caso es que esta ya legendaria banda de New Jersey lleva mas de 20 años de actividad musical y 12 álbumes en su haber. Aunque me animaría a decir que no es si no a partir del gran "Painful" (1993) que el grupo llega a un sonido característico, mezclando lo melódico con lo experimental, los oasis calmos con la furia guitarrera. Desde allí todos son momentos célebres: "Electr-o-Pura" (1995), "I can hear the heart beating as one" (1997), "And then nothing turned itself inside out" (2000). Con "Summer sun" (2003) se perdió fuerza, a pesar de temas muy buenos, como The season of the shark, Winter a-go-go o la magnífica Little eyes. Luego cayó un oportuno compilatorio con una yapa tan apetecible como "A smattering of outtakes and rarities", lados Bs y rarezas para el deleite de los fans. Hasta que finalmente apareció esta nueva pieza.
Escucho la obertura, Pass the hatchet, I think I'm goodkind, y no puedo quitarme de la mente a James Mc New dándole al bajo esas mismas cuatro notas a lo largo de los mas de 10 minutos de duración de la misma, con una gran sonrisa, mientras Ira Kaplan se mandaba unos solos alucinantes, durante el concierto que ví (parte del mismo en el video de mas abajo). Beanbag chair nos pone de nuevo a esos grandes temas melódicos de antaño, con ahora una mayor presencia del piano. Y Mr. Tough es toda una osadía. Al margen de las claras referencias soul, el falsetto y las trompetas, me hace acordar a las tonaditas que le ponían a Charlie Brown ¿Era David Brubeck? Que alguien me corrija, si no. The race is on again es como una estupenda segunda parte de Little eyes y The room got heavy, especie de psicodelia minimal, me hace volar, con una imposible mezcla entre Stereolab y ... ¿¿¿Santana??? Daphnia sigue la línea de las fluctuaciones sonoras para quedarse pegado, como las de Spec Bebop o Mr. Ameche plays the stranger. La inigualable melancolía de The weakest part y Song for Mahila... ¿Sigo? Es que ni temas rockanroleros fuera de foco como Watch out for me Ronnie le restan méritos a un álbum que además de generoso en duración (¡casi 80 minutos!) es redondo de principio a fin.
Como predije aquí, me va a pasar como con Wilco en 2004. Este es el mejor CD, de lejos, en lo que va del año en curso y ya estoy saboreando la invaluable segunda oportunidad de verlos y disfrutarlos, a fines de noviembre, en un concierto esperemos más largo.
THE RADIO DEPT. - "Pet Grief" (2006)/ Labrador ¿Has sentido desprecio alguna vez por el novio de la chica que te dejó, o para ser más preciso, por sus abominables gustos musicales? ¿Reparaste, al menos, en ellos? Perteneces entonces a la estirpe de estos suecos de Malmö, comulgantes con la costumbre de separar a la gente de acuerdo a sus gustos musicales; Así, como quien hace una reverencia, empezarán a recitar "Slowdive, Ride...". Con la reflexión de la ex se lanzó el primer single del disco, junto con uno de los mejores videos del año, mas abajo. La impecable factura de los 12 temas es una operación reveladoramente sueca. Con la misma ingeniería de un SAAB, decidieron copiar el nombre de una tienda de reparación de radios (habían formado un colectivo artístico en el cual ellos serían el "departamento de radio"), tomar prestado del parnaso de los shoegazers las mejores atmósferas y melancolías, las adaptaron con percusiones que en principio se reproducían de un mini-disc, escribieron canciones en simple y casi perfecto inglés y a cobrar. Y vaya si lo han hecho magistralmente: Otra de la cofradía, Sofia Coppola, ya escogió tres temas de los suecos para Marie Antoinette. Acá estarán compartiendo el soundtrack con Kevin Shields, The Cure, Squarepusher, Aphex Twin, New Order, Gang Of Four, Siouxsie, entre otros. No puedo imaginar a los suecos seguir con la mirada perdida en los zapatos despues de la noticia. Uno escucha el disco y la verdad suena parejo de principio a fin, pero no puedes dejar de sentir la ausencia de algo. ¿Originalidad? Tal vez, pero eso suelo sentir en el 90% de discos hoy en día; ¿acaso demasiado frío? Puede ser, pero realmente sospecho que la respuesta sea la misma a por qué Suecia tiene jugadores que no envidian la habilidad sudamericana (Ibrahimovic, Larsson y Ljumberg) y sin embargo jugó tan feo en el mundial, o por qué sus grupos cantan casi todos en un excelentemente impostado inglés (The Hives, Roxette, ABBA) pero sin definir una identidad propia. Mientras empiezo a escuchar el Souvlaki, se me ocurre que tal vez no sean los japoneses los mejores imitadores de la cultura occidental.
The Radio Dept. - The Worst Taste In Music
9/15/2006 07:42:00 AM
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álbumes,
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Author: El Chato Heston
Muchos consideran a Kevin Smith uno de los paladines del llamado cine independiente que tuvo buena pegada allá por los 90. Recuerdo haber leído alguna vez en la Magnet o en una revista similar, un paralelo que se hacía entre el cine independiente y la irrupción del lo-fi de las mismas épocas. Entre todas las comparaciones de la lista aquella se me quedó en la memoria el equivalente de "El Mariachi" de Robert Rodríguez con el "Bee Thousand" de Guided By Voices, ambas hechas con presupuesto ínfimo y ambas con resultado sonoro-visual bastante chacra, por así decirlo. Y el nombre de Smith aparecía mas de una vez en la lista aquella.
Me tomó algún tiempo encontrar Mallrats (1997) en cable, una comedia simpática en donde la famosa pareja de Jay y Silent Bob hacían de las suyas, siempre en segundo plano. Luego, dejé pasar la mas reciente Jersey Girl (2004) después de leer un par de críticas que la tildaban de cine comercial burdo y sin gracia. Ya con la venida de Clerks II, me animé de una vez por todas a bajarme la tan mentada primera parte y ver que tan cierto era todo. A los que no se la saben, Clerks es la historia (si es que se le puede llamar historia, ya que como en Seinfeld, ahí no pasa nada) de dos amigos, Dante y Randal que trabajan uno en un mini-market y el otro en una tienda de alquiler de videos. De sus patéticas vidas y de la gente que tienen alrededor va la trama, que de alguna forma se repite en esta segunda parte. Ambos personajes 10 años después van de mal en peor, ahora empleados en una franquicia de hamburguesas. La película tiene sus buenos momentos y otros bastante olvidables. Pierde mucho cuando se acerca demasiado al humor escatológico de American Pie y similares y mejora en cuanto a las referencias cinemeras: la burla hacia el Señor de los anillos y, en especial, la imitación de Jay de la escena aquella del serial killer de The Silence of the Lambs con esta canción:
Me gustó mas la banda sonora de la primera, aunque aquí el espíritu noventero sigue presente (Soul Asylum, por favor!). Y a no perderse los créditos finales que esconden frases como : "Thanks to mom and dad for having sex". Que más decir, ni la primera es la gran pela que muchos dicen, ni esta es la confirmación que Smith esté acabado. No sé por qué me late que hay Jay y Silent Bob para rato.
Clerks II Trailer
9/11/2006 09:57:00 AM
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Author: suitaloon
Crash/ Dir. Paul Haggis (USA, 2005) Tras mas de un año y tres premios de la Academia desde el debut de Paul Haggis, nominado también por el guión de Million Dollar Baby, por fin pude conmoverme con ella hace una semana con todos los prejuicios encima, por el hecho de ignorar olímpicamente a la otra Crash de Cronemberg, por las tres estatuillas y por haber sido Haggis productor, nada menos, que de ese adefesio llamado "Walker, Texas Ranger" donde Chuck Norris se disfraza de sheriff en onda Minutemen. Y arrancamos mal encima, con una metáfora un poco disforzada, eso de que en las ciudades uno extraña la experiencia tactil y por eso colisiona con el resto (!). Haggis tampoco pretende descubrir la pólvora: a la estructura narrativa de Short Cuts de Altman se le suman personajes estereotipados racialmente que irán tejiendo parábolas urbanas con moraleja. Nada que no se haya hecho antes, previsible y hasta cierto punto poco creíble. Ahora, si me leyeron hasta acá, se preguntarán por qué entonces la recomiendo? Porque es muy cierta. Y esa misma es la tragedia de los Estados Unidos del nuevo milenio. El paralelo trazado por el infortunio de dos parejas adineradas, una blanca y otra negra, conduciendo la misma cañaza, consiste en ser asaltados por dos negros en el primer caso, ser humillados y violentados por la policía en el segundo; el iraní que es tomado por árabe, la hispana que es tomada por mexicana, el negro que cae fulminado cuando le quería mostrar la devoción por San Cristobal, el country y el hockey sobre hielo a un blanco paranoico. Todo esto y mas es mostrado desde la impasividad de una cámara que invade el espacio interior de ese engaño llamado corrección política, tal cual es. La explicación a esa paranoia de la que se le acusa a la cultura americana en consenso mundial radica en el enclaustramiento de sus opiniones. Una vez que este contenedor hace "crash" se obtiene licencia para dejarlas escapar. Sandra Bullock, víctima de un robo, no tiene reparos en disparar a diestra y siniestra. Asistimos entonces al discurso concreto de alguien que, a pesar de ser canadiense, o tal vez precisamente por eso mismo, expone lecciones concretas que no dejan lugar al juicio del espectador y en donde por lo general, el caucásico sale mal parado (en el mejor de los casos, un maestro Matt Dillon nos muestra que es solo un buen tipo con un racismo contra el que no puede luchar -You think you know who you are... you have no idea). Y esto irrita: hay decenas de foros en internet que piensan que esta película es la peor ganadora del Oscar, por encima de las ya insoportables Gladiator, Forrest Gump, Titanic, Shakespeare In Love o A Beautiful Mind. Personalmente, no veía mejor decisión de la Academia desde los días de El Silencio de los Inocentes, con la excepción de la ya mencionada Million Dollar Baby. Para muchas sociedades, europeas o latinoamericanas, este drama es un poco disforzado, ilegible, predecible. Puede serlo. No lo es para quienes hemos enfrentado una sociedad que va de colisión en colisión, dejando a merced de sus miedos la decisión de jalar el gatillo.
Gustavo Cerati – “Ahí Vamos” (2006) / Sony Internacional
En los últimos meses he vuelto a tomar la no muy sana costumbre de escuchar radio - más aun si es en Lima -, no solo porque podríamos decir que la programación de Doble 9 ha mejorado, sino porque mi auto no tiene CD player. Justamente en uno de esos tramos nocturnos donde necesitas compañía no necesariamente física, acudí a ese maldito artefacto y apenas encendido me encontré con una tempestad de guitarras bastante rockeras, y la voz de Cerati filtrándose hasta ocupar el primer plano. Sorpresa.
Si repasamos su actividad discográfica, el Gus anda siempre encandilado hacia la evolución técnica / tecnológica, soportada por las diferentes influencias que no tiene ni un reparo en mostrarlas: En “Amor Amarillo” (1994/BMG) andaba pegado al shoegazing, “Bocanada” (1999/BMG) nos dio su tono mas pop, en tiempos de auge comercial del brit pop, y “Siempre es hoy” (2002/BMG) hizo que Cerati finalmente nos lance su definitivo álbum electro-pop. Cuando me esperaba un disco que continuase la onda electro (también por sus trabajos paralelos – Plan V, Ocio y Roken), el bonaerense transmite en este álbum todo su potencial pop envuelto en dureza rockera.
“La Excepción”, aquella primera canción del álbum que escuche en la radio y “Dios nos libre” beben del noise y del hardcore; el rock en estado puro se sumerge en los riffs de “Al fin sucede”; “Lago en el cielo” y “Jugo de Luna” con esos gaseosos punteos con delay parecen sacados de algún baúl de la cara mas oscura de la new wave; “Bomba de tiempo” parece seguir el revival post punk / funk de los últimos años. Mientras que “Otra Piel” y “Adiós” son baladas que apuntan al buen rock que puede ser fácilmente comparado con similares trabajos de otros otoñales como Echo & The Bunnymen o Morrissey; a pesar que “Crimen” bordea un poco el empalago del stadium rock. Aunque musicalmente (e instrumentalmente) este trabajo mire a otras orillas, siempre bebe de la misma fuente: pop, tanto en melodías como en letras – esas tan universales y a la vez cotidianas-. Realmente no ha cambiado mucho, el espíritu pop aun ronda. Para sus fans probablemente sea algo no esperado, pero igualmente disfrutable; mientras que para los detractores de sus últimos trabajos, probablemente sea el disco que ellos estaban esperando para reivindicarlo - las comparaciones con el “Canción Animal” (1990 / Sony) ya deben haber comenzado -; y para Cerati es, al menos es lo que creo, el trabajo que lo haga finalmente masivo en su carrera como solista. Búsqueda de trascendencia comercial en la fase final de la carrera? Quien sabe; pero este cuento rock se la creen todos, hasta el mismo Cerati, con el titulo del álbum y esa portada digna de algún “star guitar”. Si me la creo yo? Ojala me convenza en su concierto el próximo 14 de Septiembre.
MAN PUSH CART / Dir. Ramin Bahrani (Irán, EE.UU. 2005)
Algo así le decía, pero en inglés, Francesc, profe del Master que no terminé, a Enrique, compañero venezolano que se empeñaba en defender su tesis a capa y espada, en plena presentación en el auditorio del CCCB. El objetivo de la misma, luego de analizar los innumerables locutorios (con sus cabinas de internet incluídas) y la vida del inmigrante en la ciudad, se limitaba a plasmar un mapa que te indique en donde estaban ubicados los susodichos localcitos.
El fenómeno de la inmigración en Barcelona y, en general, en España es algo muy reciente. Y los colectivos mas significativos, además de los latinos (con ecuatorianos y colombianos por delante) son los que vinieron y vienen de Marruecos y Pakistán. Moros y pakis, para la buena parte de la población local. En ese mismo primer año del Master tuvimos a otro ilustre profe, Neil Smith, un escocés radicado en NY, especializado en otro fenómeno, el de la gentrificación. Resumiendo la cosa, consiste en la repoblación de áreas urbanas degradadas, por usuarios de mayor capacidad adquisitiva y mejor "look". Lo peor del asunto radica en las técnicas que se emplean para sacar al ocupante incómodo que te afea la zona. Acá se ve mucho de eso. Sobre todo con lo cool que es ahora vivir en Barcelona, ciudad que atrae cada vez más a gringos y europeo-occidentales de diferentes procedencias. Y si se quiere ser mas auténtico, hay que vivir en el Raval, antiguamente llamado Barrio chino, y centro de experimentación gentrificante (me doy la libertad en la conjugación del término).
En el caso de esta película, la historia transcurre en la Gran Manzana, pero los paralelismos son inevitables. Ahmed se gana la vida con un carrito-kiosko que recoge cada madrugada de un depósito y lo jala varias cuadras (así, en esa posición, imagínense como debe acabar la espalda) hasta llegar a su punto estratégico de venta. Cuando no está en esos menesteres, se pasea por la ciudad con su balón de gas bajo el brazo, ofreciendo DVDs piratas al que se le cruce. En esos trayectos conoce a una improbable Noe, catalana que esta de paso por Nueva York y tiene que hacerse cargo de un kiosko de periódicos (dije que era improbable). Traspié de guión que se recupera con la aparición del aparentemente exitoso Mohammed y la confrontación de los 2 mundos con un mismo origen: El paki, perdón, el pakistaní que la hizo y el que no la hizo, o sea, el que es un simple pakistaní que vende café y donuts en una esquina.
Man Push Cart - Trailer
8/31/2006 08:45:00 AM
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Author: suitaloon
TV ON THE RADIO - "Return To Cookie Mountain" (2006)/ Interscope
OK, detén esa frase: a Carson, borracho y renunciante vendedor de la única tienda de discos que tiene el Loveless en vinilo en cientos de millas a la redonda, no se le ocurrió mejor manera de llamar la atención de la atractiva francesa que estaba en nuestra mesa, que hablándole del disco en cuestión. "No hay un solo track del que no valga la pena hablar", alcancé a oir antes de que empezara a recurrir a las bromas tontas y el flirteo barato, "electronics beats, great vocals and shit. Oh, and David Bowie on one track". Nada mas? Si: la solitaria clama política persiste ahí, en tiempos en que la mudez se hace dictámen y el silencio es cómplice, y los músicos prefieren mirar a otro lado. Cierto, el corte de los tracks, mas homogéneo esta vez, eh?, si es esto posible para el ahora quinteto de Brooklyn, comparado con el anterior disco Desperate Youth, Bloodthirsty Babes (2003), "ecléctico, demasiado ecléctico..." por lo general. Oigan la diferencia abismal que podia haber en un track como Ambulance en una sesión de radio versus la versión del disco, un tanto antojadiza, intento fallido del cover vocal de Mr. Grieves aparecido en su primer EP. La primera erigía la voz de Tumbe a niveles épicos, mientras que el destarar la hilera de efectos de David Andrew Sitek a una guitarra acústica con algo de phaser le descubría el polo de Kevin Shields. Un par de Jack Daniels mas, y Carson no cesaba: "TV On The Radio es la única banda que será relevante en 10 años mas", que tuvo oportunidad de conocerlos cuando se presentaron en Orlando y que mantenía correpondencia electrónica con Tumbe y Sitek. Y aunque los borrachos sepamos mentir, en ese momento le creí. Acá hay muy poco que decir, si oiste los albumes anteriores o bien no querrás saber mas de ellos o bien esperaste este lanzamiento por meses, y si no los has oído hasta ahora, te pierdes de uno de los actos mas interesantes, sino el mas interesante, del New York post 9/11.
TV on The Radio - Wolf Like Me - Live @ The Showbox
8/28/2006 06:39:00 PM
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álbumes,
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Author: El Chato Heston
Copenhague. Una de las otras tantas ciudades europeas que me da curiosidad conocer. Desde que vivo aquí mis desplazamientos no han sido lo que hubiese querido y me he quedado casi con lo mismo que conocí la primera vez que estuve en Europa de mochilero. Dicen que es en Dinamarca donde se usa mas la bici como medio de locomoción. Incluso mas que Holanda. Eso habrá que verlo.
En lo musical nunca le di mucha bola a productos nórdicos. Creo que una de las primeras bandas indies de por allá que descubrí, después de mudado al otro lado del charco, fue The Radio Dept. (se supone que desde hace meses hay un post por venir respecto a su último trabajo, "Pet Grief"). Un tiempo después dí con este blog, que ayuda a dar mas luces en cuanto a lo que se cuece por esas latitudes. A la banda motivo de estas líneas (que no es de Copenhague, si no de Aalborg) la conocía solo de nombre y es recién con este álbum que le presto atención, después de recomendaciones en Amazon y una buena reseña de Pitchfork. Al principio quedé pegado por el power pop contundente de canciones como The wonder o All night, con un ligero tufo a Pixies. Conforme las escuchas se fueron prolongando, aparecieron otras tantas gemas como la despechada Race you, la brillante Silver ponds o la alegórica Other plans, con instrumental a lo Built to Spill incluído. Y es que creo que a los de Idaho les ha salido un aprendiz aventajado, que también suena a veces a Modest Mouse y otras (las menos afortunadas, a mi entender) a My Morning Jacket. La peculiar voz de Christian Hjelm contribuye a estas asociaciones, una suerte de mezcla de Doug Martsch (Built to Spill), Isaac Brock (Modest Mouse) y Dan Hoerner, de los desaparecidos Sunny Day Real Estate.
Nota aparte merece comentar que es curioso que haya dado con este disco al mismo tiempo que me agencié el de Tamborello (comentado líneas abajo). Me pregunto si habrá batalla legal por el nombre, como la hubo con el proyecto electrónico del canadiense Dan Snaith llamado Manitoba. Como había un rapero por ahí del mismo nombre, Snaith tuvo que cambiar el suyo a Caribou. Ay, la industria musical.
Figurines - Race you
8/24/2006 03:51:00 AM
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álbumes.
Author: suitaloon
Como en cualquier situación donde una persona se enfrenta a un variado menú, con algunos platos desconocidos, la primera reacción es el comparar en base a información anteriormente recolectada; y asì podemos perder propuestas que simplemente fueron mal descritas o subjetivamente calificadas. Eso fue lo que nos paso con Darshan Jesrani, ya que a priori parecía una de las alternativas menos interesantes, pero el 50% de Metro Area nos demostró porque sus producciones al lado de Geist son común denominador en los mejores clubs de NY, pues nos sorprendió con un set de cara al baile, donde la música de espíritu negro (desde funk hasta house) nos invadió con un repaso de hits que nos dio la impresión de estar en una reunión de amigos poniendo los discos pop que nos encantan. Probablemente lo único que jugo en su contra fue la hora, muy temprano para recibir su sensibilidad musical. A mitad del set de Jesrani, nos movimos a ese gran hangar que era SonarClub, para escuchar y ver la propuesta musical e ideológica del duo londinense Plaid. Bastante mas rápido que en estudio (además que reprodujeron su sonido mas plástico y menos acuoso) nos impartieron una lección de cómo integrar teclados sintéticos con steel drums sin perder la melodía característica, pero esta vez con menor influjo dub. De hecho que los visuales de Bob Jaroc hacen que la propuesta de Plaid sea tangiblemente humana, y hasta en cierto puntos “politica”.
Aun impresionados con la propuesta multimedia de Plaid, regresamos al Sonar Park para comprobar la viabilidad de la propuesta de Colder; luego de un inicio bastante oscuro y llevando al extremo las interpretaciones de cada uno de los miembros de la banda con “Losing Myself” y “Wrong Baby”, el trabajo en el escenario del francés Marc Nguyen fue diluyéndose, especialmente en el intento de recrear esos parajes tan solitarios y sombríos de su anterior álbum “Again”. Aunque aparentemente el mejor trabajo del galo, esta sobre las perillas del estudio, aquella visceral versión final de “To The Music” no la pudo resistir ni el propio Gustavo Cerati que se encontraba a mi lado.
Luego de casi media hora de espera, a las 2:00 am comenzó, lo que al menos para este servidor era el plato de fondo del festival: el set del alemán Rajko Müller. Isoleé, a su manera, nos regalo un repaso por gran parte de su trabajo musical y dándonos una lección lo que el microhouse realmente es: techno minimal para bailar. Lisérgica corriente electrónica de continuos beats de onda mas plática fue lo que este alemán nos brindo por casi una hora, recorriendo versiones y revisiones de sus clasicos “Rest” y “We Are Monster”, complementados por las pegadas visuales de tinylittlelements.
Venía la hora de reposar un rato y dejarnos llevar por la película de serie B de la historia sonora que es el set de DJ Yoda (probablemente uno de los DJ mas innovadores y arriesgados del panorama actual). Este londinense, nos impresiono con la tan depurada técnica para mezclar con habilidad el “cut and paste”, el scratch, y principalmente la fuente de sonidos: clásicos del “old skool” del hip hop, electrónica, house, pop y el rock (o algunos no tan clásicos que te hacen dudar si realmente no puedes disfrutar de ellos- Rick Astley o Queen por ejemplo), y fragmentos de películas, donde los diálogos e imágenes se acoplaban perfectamente en un perfecto rompecabezas. Definitivamente no voy a olvidar cuanto disfruté la cachetada que le dieron al rellenito cadete en “Full Metal Jacket” (Kubrick), los diálogos de “Scarface” (De Palma), los gritos de Homero Simpson, y cuanto baile con Michael Jackson, Madonna, Grandmaster Flash, Run DMC, entre otros. No tengo duda que es uno de esos espectáculos que tienes que verlo antes de morir.
Eran mas de las 4 am, cuando me di una vuelta a escuchar a Laurent Garnier, pero como siempre me pasa en los festivales, estaba tan cansado, que tuve que salir y dejar a medias el set, el cual tampoco me dejo nada nuevo: buen Detroit techno, Acid y Deep House con el sello de calidad de este francés.
Al llegar al hotel, la satisfacción por el festival era total, de hecho con expectativas superadas (DJ Yoda), con alguna ligera decepción (Colder) y actos con la calidad que esperaba (Plaid e Isoleé); pero igualmente por el tiempo perdí algunas buenas opciones como disfrutar mas del set de Laurent Garnier o Diplo; es el costo de oportunidad en los festivales.
8/21/2006 11:25:00 PM
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conciertos.
Author: FAC 081675
JAMES FIGURINE - "Mistake, mistake, mistake, mistake" (2006) Plug Research
Esta manía que tienen los músicos de cambiarse el nombre, o el nick, o como se le quiera llamar, con cada producción, colaboración o vaina similar. Y mas aún si de electrónica y DJs se habla. Este James no es otro que Jimmy Tamborello (espero que ese si sea su verdadero nombre), quien se hiciera (no sé si decir) famoso como co-creador de The Postal Service, una afortunada reunión postal con Ben Gibbard, líder de Death Cab For Cutie. Por ahí decían que Tamborello le ponía música y arreglos a las letras de Gibbard, y todo se produjo a distancia. El caso es que antes de eso, el buen Jimmy ya se había hecho un (otro) nombre con DNTEL en esta escena indietrónica... o electro-pop... o como se le quiera llamar. Y paralelamente tenía a Figurine, como proyecto menos abstracto, si se quiere, y en formato trío.
El caso es que el personaje que nos ocupa ahora retoma a Figurine, pero con el "James" delante, como aclarando que en esta oportunidad la cosa va en solitario. Parafraseando la cosa, dizque el asunto salió de cuando andaba de gira terrestre por tierra germanas con Lali Puna (a los que tuve la oportunidad de ver en un disfrutado concierto), y a la conductora no se le ocurrió otra cosa que poner techno (no sé de cual, harto chumba-chumba debe haber sido) todo el tiempo. Dizque de ahí le vino la idea de hacer un album "minimal techno", y esto es lo que salió. Vale aclarar que las colaboraciones de lujo estuvieron a cargo de John Tejada, Erlen Øye (Kings of Convenience), Jenny Lewis (Rilo Kiley), entre otros.
Y bueno, puestos a analizar, no es que el producto se haya alejado mucho de lo ya hecho por Tamborello, y tampoco se distancia de otros productos recientes que retoman también la vena electro-ochentera, como lo hecho por el finlandés Jori Hulkkonen o Junior Boys. Sin embargo y de la misma forma, no se puede negar que gracias a porotos como 55566688833 o All the way to China (oír) y a otros momentos gratos como Leftovers o Ruining the Sundays, este album ya ocupe un sitial especial en mis preferencias. Los dejo con un video de letra ingenua y algo de razón (¿o no?).
james figurine : apologies
8/18/2006 11:14:00 AM
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álbumes,
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Author: suitaloon
Cada vez que Matthew Herbert edita un álbum, uno no deja de sorprenderse no solo con los resultados, sino con la facilidad para continuar publicando material, incluyendo remixes, colaboraciones y trabajos propios: En el 2004 produjo “Likes” el primer largo de su compañera Dani Siliciano; mientras que en el 2005 nos entrego el abstracto y altamente político “Plat du Jour” y la producción de “Ruby Blue” de la ex - Moloko Roisin Murphy.
Cuando parecía que sus trabajos mas asequibles se enfocaban en sus diferentes colaboraciones o remixes (por ejemplo aquel “Suddenly” extraído de su genial “Bodily Functions” – K7! - 2001), este incansable innovador inglés nos deleita a primera vista con su trabajo más dulce y pop; “Scale” es un collage sonoro de múltiples influencias que el Doctor Rockit, Radio Boy o como se haga llamar ha venido explorando en sus trabajos: techno minimal, jazz, música concreta y en especialmente house; pero inyectándole esta vez dosis de humanidad soul y elegante disco. Este trabajo nos hace participes de una gran fiesta de salón donde la orquesta entrelaza canción tras canción: el soul de “Something isn’t right” nos invita a iniciar el baile y es el preludio de satinadas y glamorosas baladas como “We’re in love” y “Down”; mientras que el beat jazzistico de “The movers and the shakers” y el aire disco de “Moving like a Train” hace que la audiencia siga embriagada en la pista de baile. Sin embargo la electrónica experimental no ha sido dejada de lado: “Just Once” nos envuelve en una interminable sesión de percusiones crecientes (y fragmentos de 177 mensajes telefónicos!) en un fondo ambient; inclusive la vibrante fuerza vocal de Dani Siliciano en la deconstruidamente orgánica “Birds of Feather”, o la absolutamente drone “Those Feelings” no oculta las texturas avant garde de fondo.
A pesar de la aparente simplicidad y el formato de canción de este álbum, Matthew Herbert no ha dejado de lado las bases de sus proyectos: innovación sonora y profundidad de las letras. El método de trabajo, si bien no se ha ceñido al 100% a su propio manifiesto del año 2000 “Personal Contract for The Composition of Music”, incluye diferentes sonidos provenientes de fuentes inauditas como meteoritos, ataúdes, bombas de petróleo, o grabaciones de sesiones de batería bajo el agua o en un auto a mas de 100 millas por hora. Conceptualmente, según el mismo Herbert, el álbum trata de reflejar el fin de la época de bonanza del petróleo, los lujos obtenidos por algunos y toda la violencia en que se incurre por el combustible: “listen follow / follow closely / it's closely sinking / cos the war is moving / getting closer to you / you feel it breathing / that stinking feeling / it's what i'm thinking for” (“The Movers and the Shakers”).
“Scale” nos brinda uno de los momentos de mayor disfrute en este año; es una obra opulenta y lujosa con canciones brillantes, pero a la vez innovadora, incisiva e inteligente. Dualidad a gran escala.
Para comprender la sarta de influencias que moldean el sonido de una banda (y no las que ellos citen precisamente) se hace impreciso recurrir a sus antecesores cronológicos inmediatos, esto es, seguir una lectura lineal del tiempo. Mas exacta se revela la metáfora del árbol, aunque no del todo precisa; digamos que casi puedo escuchar a Manfredo Tafuri al chequear a Peter Murphy, Trent Reznor y TV On The Radio haciendo covers de Pere Ubu y Bauhaus, diciendo "questo era lo che volevo dimostrare!". Por ahora, mientras me preparo a postear sobre "Return To Cookie Mountain", un sabroso antipasto que el buen Tafuri no alcanzó a disfrutar:
Nine Inch Nails/Peter Murphy/TV On The Radio - Bela Lugosi's Dead
Nine Inch Nails/Peter Murphy/TV On The Radio - Dreams
Nine Inch Nails/Peter Murphy/TV On The Radio - Final Solution
8/14/2006 10:01:00 PM
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conciertos.
Author: El Chato Heston
ABRIL ROJO / Santiago Roncagliolo. Ed. Alfaguara. España (2006)
Es curioso. De Roncagliolo me acuerdo algo en el colegio, no éramos de la misma promoción, pero recuerdo verlo tocando el bajo en un concierto de unos Juegos Florales muchos años atrás, con mi compadre Cabezón en guitarra (de los demás miembros ocasionales no me acuerdo, o en todo caso no tengo el dato en la memoria del todo claro).
Poco antes de mudarme a España empecé a oír hablar de el, ya con motivo de sus primeras incursiones literarias y lo bien acogido que estaba siendo en la madre patria, que le dicen. Aunque alguien también me soltó algo como que era otra versión de Bayly, este otro escritor compatriota de cierta (cuestionable, me animaría a decir) fama por estos lares también.
Luego, a los tantos meses de haberme instalado de alguna forma en Barcelona, me enganché a un programa en la tele llamado Silenci?, en donde cada emisión la dedican a entrevistar o hablar de la la obra de un(a) escritor(a), músico(a), artista, publicista, actor (actriz) y cosas similares (casi todo en catalán, por supuesto). Y un día, oh sorpresa, veo al mentado Roncagliolo siendo entrevistado ahí mismo. De aquella sesión pregunta-respuesta digamos "informal", recuerdo al susidicho, entre otras cosas, mencionar como le llamaba la atención la facilidad con que aquí se hacía uso de la palabra "culo", cosa que en Perú sería inconcebible. "Allá se dice potito".
Tuvo que pasar un tiempo aún mayor para que al fin leyese alguna obra suya. Su novela "Pudor" llegó a mis manos por vía paterna, coincidiendo con aquellos días que tuve que pasar metido en el hospital, y sin deslumbrarme, me dejó una grata impresión. Por eso, cuando supe de "Abril Rojo" y del tema de la misma, no dudé en agenciármelo con prisa. La misma prisa que me hizo devorar el libro (a mi manera, yo no soy de los que lee de un tirón), inquietado por esa trama tan bien construida, y esta simpatía por aquel personaje tan de nuestra realidad como es Chacaltita, un antihéroe que linda entre la ingenuidad y el ridículo. Y creo que ya esta mas que dicho que, al margen del funcionamiento del thriller, tal vez lo mas valorable sea el telón de fondo, Sendero y el Fujimorismo, los dos fenómenos que tanto nos sacudieron en años recientes. Ojalá, no más, que el estrellato (basta ver la gira latinoamericana de la cual deja constancia en su blog) no se le suba pronto a la cabeza de mi estimado Santiago.
8/06/2006 05:57:00 AM
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libros.
Author: suitaloon
Dentro de su pequeña crisis vocacional, Lucía, la menor de mis hermanas, pensó en irse a North Carolina a estudiar periodismo. Esto, contando con el aliciente de su pasaporte gringo (le tocó nacer en un lugar tan anodino como Stillwater, Oklahoma) y de la reciente mudanza de una de sus primas a esa zona del sur de Estados Unidos.
Ahora, no sé si hubiese contemplado esa misma posibilidad si hubiese visto esta película, ambientada en la hipotética Pfafftown, North Carolina, que en realidad es Winston-Salem (Carolina del Norte también), lugar de nacimiento de este nuevo baluarte del cine independiente estadounidense llamado Phil Morrison. Y la historia va un poco así: familia muy del sur recibe a hijo favorito y nueva esposa muy "no del sur", en una visita de estos últimos mas bien de carambola. Madeleine (la esposa), "marchante de arte independiente", viaja hasta por ahí para fichar a un pintor bastante chalado que se la pasa representando la guerra civil (tema muy recurrente por ese rincón de los States) bastante a su manera. Y, como es de esperarse, no es muy bien recibida por la familia. Exceptuando, eso sí, a la otra nuera, embarazada, ingenua y entrañable Ashley, que a su vez es ninguneada y/o tratada como estorbo por marido y suegra. Personajes muy bien delineados y tomas a veces largas y contemplativas, como alineandose con el espíritu de la zona, con mucho del lado religioso (por no decir fanático), también. Curioso que de política no se hable y si de la proeza de los Carolina Panthers, equipo sorpresa ultradefensivo que no hace mucho llegó al Superbowl y perdió.
Así que se presenta todo un futuro para este novel director, que además nos pone a Yo La Tengo a cargo de la banda sonora. Como tiene que ser.
Cada decisión que uno toma tiene un costo de oportunidad, este concepto se puede adaptar en mi caso personal con Hot Chip. Poco más de un año atrás una amiga nos quiso llevar a una pequeña sala de conciertos en el Southbank londinense para escuchar a este cuarteto catalogados, como “new talent” de la electrónica inglesa en el 2004, pero nos desanimamos a la primera escucha del álbum “Coming On Strong” (Moshi Moshi – 2004) y finalmente pasamos la noche en un sótano disfrutando de Alan Mc Gee pinchando algo de indie music.
Con la referencia del álbum anterior, el cual nos vendió a la banda como una mas de la onda downtempo, un año después nos llega a las manos “The Warning” (EMI – 2006), el cual transmite lo que Hot Chip venia proclamando como concepto principal de la banda: hacer música electrónica con melodías orgánicas. Para lograrlo, estos londinenses se preocupan en igual proporción de la estructura y arreglos de cada canción, como de la instrumentación y programación detrás de la propuesta principalmente electrónica.
Para hacer tangible sus postulados, no tienen ningún reparo en incluir sonidos no tan tecnológicos (guitarras y baterías invaden sin vergüenza un espacio el cual naturalmente no les pertenece); y lo mas importante: inyectan múltiples dosis de factor humano en cantidades no permitidas en algún organismo de la electrónica actual (las voces de Goddard y Taylor en cada canción invaden el primer plano, además de no haber sampler de voces). Este álbum exuda olor a fan musical, hecho por coleccionistas musicales que buscan inspiración en la variedad de estilos digeridos; y los Hot Chip demuestran sus múltiples influencias sin tapujos: “Careful” es un bate Drum n’ Bass que rompe la tranquilidad del ambient; “And I Was A Boy From School” nos narra situaciones cotidianas en tono Soul, el pop sintético ochentero se hace presente en “(Just Like We) Breakdown”; “The Warning” y “So Glad To See You”, están tan llenas de ese sentimiento conmovedor de la indietronica, que parecen haber sido creadas en los estudios alemanes de Morr Music; mientras que “Tchaparian” es definitivamente dub negro, a pesar de los intencionados arreglos para sonar blancos, y el single “Over And Over” con sus percusiones tan post punk / funk, sus guitarras y teclados altamente psicodelicos es probablemente uno de los himnos electro del año (por algo DFA – o sea James Murphy – los edita, remixea y distribuye en los Estados Unidos).
Aun no estoy seguro si esta banda quiere hacer que la electrónica inteligente no sea tan elitista, o que el pop en general se sumerja en nuevas fuentes; pero la sensación final que me deja este álbum es de plena convergencia de electrónica técnicamente bien trabajada y a la vez emocionalmente excitante. Definitivamente, hace poco mas de un año atrás no quise verlos; ahora si quisiera, pero ya no estoy en Londres, fue el costo de oportunidad.
7/30/2006 11:28:00 PM
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álbumes.
Author: FAC 081675
TAPES 'N TAPES - "The loon"(2006) / ibid ¿Qué voy a hacer con mi colección de cassettes? Desde las primeras maquetas pirata que me agenciaba por amigos y en el jirón Quilca, allá en los lejanos 80, pasando por mis compilaciones de The Smiths, New Order, The Cure, Midnight Oil (por mencionar las mas recurrentes). Y las últimas que creo se inclinaron mas hacia la música latinoamericana (en casi todas sus vertientes). Creo que llegué a juntar unos 250, más o menos. Y luego aparece el CD. Tanto tiempo que me resistí, y me seguí conformando con mi colección, para terminar por ceder, tardíamente, se podría decir, porque con esto del mp3... Y ahora no sé que voy a hacer con ese montón de cintas. Me va a doler en el alma tener que tirarlas.
No sé si estos señores venidos de la fría Minneapolis hayan sacado el nombre por esa nostalgia, al menos no he encontrado nada que lo especifique. Luisito (el proveedor estrella) me pasó meses atrás la copia del disco que se agenció en (otra vez) las Galerías Brasil. Algo ya había oído en la página web de los mismos (ver), con lo que marecía la pena obtener el largo, aunque sea copia e incompleto (le faltaban 2 canciones). Y yo diría que es de esos albumes que hay que dejarlos macerar para agarrarles el gusto. Con decirles que ha pasado de ser un disco simpático a encabezar mi lista de preferencias en lo que va de este año (ver). La primera asociación que sale, luego de la obvia, fácil y hasta odiosa etiqueta de indie-pop, es Pavement (por sonido, por letras... y porque, seamos francos, lo dicen casi todas las reseñas que he leído) y ... ¿Voy a tener que decir de nuevo Talking Heads? De un tiempo a esta parte pareciera ser la banda mas repetida-reinterpretada en el universo indie: Arcade Fire, Wolf Parade, The Spinto Band, Clap Your Hands Say Yeah. Con estos últimos además se comparte las raíces independientes, arrancando humildemente en una página web y creciendo de a poquitos. También dicen que suenan a Pixies y a los Beach Boys, cosa que encuentro bastante dudosa. Aunque los géneros igual se mezclan por momentos, metiéndole por ahí algo jazzeado y otros sonidos medio country, como para que no los encasillen. Escuchen y juzguen ustedes mismos.
7/25/2006 11:15:00 AM
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álbumes.
Author: suitaloon
El comienzo de todo. Mas o menos. Casi me animaría a decir que Built to Spill fue la banda culpable de este interés casi voraz que me vino a posteriori por consumir música, digamos que de esa que no es tan fácil conseguir (ya no sé que término usar). Claro, casi coincidiendo con el mayor uso de internet, el Kazaa y todo lo que eso conlleva. En esos tiempos me daba mis vueltas por las Galerías Brasil muy ocasionalmente y Pepe, el a la postre caserito, me comentaba, "mira, me ha llegado esto, a ver que te parece" Y eso no era otra cosa que el "Keep it like a secret" (1999), el álbum que mas me gusta de estos salidos de Idaho, aunque también el mas "comercial", como dirían unos (al menos el cambiar a un sello como la Warner ya implica grandes ligas). A primera escucha me sonó a unos Weezer iniciales pero en mejor, y me llamaron la atención esos punteos de guitarra con mucho slide y la inigualable voz de Doug Martsch. Quedé tan prendido del CD que me dediqué a buscar todo el material de los mismos, "There's nothing wrong with love"(1994), "Perfect from now on"(1997) y el que fuera el de su despedida, "Ancient melodies from the future"(2001). Porque claro, como casi siempre me ocurre, descubrí a este grupo cuando el mismo ya se había disuelto. Snif.
Sin embargo, por esos tiempos también descubrí el portal de Amazon y aquellos links casi mágicos que dicen: "Customers who bought this item also bought..." Fue así como llegué a Guided by Voices, Pavement, Sebadoh, Modest Mouse, Sunny Day Real Estate, Superchunk, Neutral Milk Hotel y un largo etcétera. Y luego el Chato Heston que me aclara que a todos estos se les metía en aquello del Lo-Fi, una especie de reinvención del DIY (Do It Yourself) inaugurado en el punk, y que se desarrollara allá por los noventas (hablo del Lo-Fi, del punk ya se sabe), mientras el resto de la humanidad se concentraba en el grunge.
Pues ya se venía voceando su reunión y hace pocos meses salió el nuevo disco. Martsch está mas pelado y barbudo (para compensar, me imagino) y felizmente ya dejó de lado su fallido proyecto solitario bluesero. Comienza la cosa con harta caña (como se dice aquí) y una Goin' against your mind que presagia lo mejor y otras 2 mas bien tristonas Traces y Liar, pero conservando la talla. Luego la cosa baja un poco y por ahí, debo admitirlo, sobra algún que otro tema. Llegan incluso a meterle un ska a una que perece sacada del repertorio de Dead Kennedys (Mess with time). Ya me había acostumbrado a esos cambios bruscos de ritmo, pero eso sí que no me lo esperaba. Felizmente también está Conventional wisdom y el cierre perfecto con The wait, que empieza flojita y termina con un instrumental apoteósico, como para anunciar que este es solo el inicio de una gran segunda etapa en una de mis bandas fetiche.
7/18/2006 08:51:00 AM
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álbumes.
Author: suitaloon
Tanto había oido hablar yo del tal Herzog. Mi vecino y compinche colombiano me hablaba de la fijación que este director alemán tenía con los personajes borderline, siempre persiguiendo objetivos peligrosos. Me contaba de Fitzcarraldo (1981) donde se retrataba al personaje obsesionado en hacer fortuna con el caucho en el Amazonas y poner un teatro de ópera (si, ahí mismo) y de Aguirre, la cólera de dios (1973), aquella acerca del conquistador en búsqueda de El Dorado y filmada en el Perú, donde más. Siempre con Klaus Kinski como actor fetiche. De todo eso y algo más había oído hablar hasta que se dignaron a estrenar este documental, propiamente dicho (por más que las muchísimas películas que hizo antes suenen a documentales, siempre habían sido ficción).
Y uno no puede evitar estremecerse como una historia como la de Timothy Treadwell, alguien que dedica su vida (literalmente) a la conservación, defensa y admiración de los osos grizzly. Personaje único Timothy, con ese look mas de surfer que de ecologista, con esa voz tan afeminada que a veces a uno le hace creer que hay alguna compañera por ahí interactuando también con los gigantezcos animales. Un gran trabajo el de Herzog, que se centra mas en compilar y editar las horas de horas de filmación que Treadwell hizo en los veranos que pasaba acampando en la reserva natural de Katmai (Alaska). Y claro, como de un documental se trata, hay entrevistas a personajes que tienen algo que ver con la historia, amigos, socios, familia, así como de ecologistas y detractores que coinciden en decir que Treadwell cruzó el límite y obtuvo lo que de alguna forma siempre quiso.
Si hay solo alguna cosa que le puedo objetar a Herzog, es el soltar su opinión al respecto, acerca de como a el lo que le interesaba era la historia del ser humano y que para él era imposible ver lo que Treadwell veía en los osos. Opinión válida, aunque tal vez hubiese sido mas recomendable dejar a que el espectador se haga la suya. El material fílmico invaluable ya estaba ahí. Por eso también solo suena ridículo que ahora estén queriendo hacer una película con Leonardo Di Caprio haciendo de Treadwell. Como diría Álvaro, el colocho del principio: "Ojalá que se lo coma el oso de a de veras!"
Grizzly Man Trailer
7/16/2006 11:18:00 AM
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Author: suitaloon
Macheteado a más no poder y con menos ganas que los días anteriores, enrumbé nuevamente al Fórum. Es que según mi programación, hasta después de la 9 no había nada que realmente me interesase ver. Y mis sospechas se hicieron realidad conforme fue pasando el tiempo en el recinto y me ví deambulando de concierto en concierto. Un pedazo de Jaume Sisa (pal que le guste la canción popular catalana), otro de Vashti Bunyan (esta bien para arrullar niños). Alguna gracia tuvo LD & the New Criticism, con un amplio líder desenfadadamente gay y muchos aires musicales a Magnetic Fields. Los veía (o mas bien oía) mientras esperaba mi turno para el masaje gratuito que ofrecían en una carpa de por ahí. Luego del mismo me dirigí a ver a Akron/Family, con un directo un tanto caótico, pero con algunos momentos inspirados. Luego por mera curiosidad me fui al Auditori, que acogería a Steve Albini y su afamada banda Shellac. Ni bien empieza, el susodicho se saltó las reglas e invitó a todo el público a que se paren cerca al escenario. Aguanté un rato el ruido pensando “que genios estos organizadores, al no poner a esta banda en escenario abierto”. Consideré la señal para zafar cuando un tipo se me puso a fumar al lado (¿No se suponía que era el único sitio libre de humos?). Otra vez hasta el Danzka a alcanzar solo el final de The Deadly Snakes. Agotado por el ir y venir no se me ocurrió mejor idea que tumbarme al pasto y esperar a que venga Deerhoof y que de una vez mejore la cosa.
Espera larga, donde quedaban aún por ahí algunos grupos rezagados de gente. Cuando en eso veo aparecer a escasos 10 metros, cual común transeunte, a un gordito con cara conocida. Tardé unos minutos en reconocer que tal personaje no era otro que James McNew, bajista y voz ocasional de Yo La Tengo. Como ocurrió con otro miembro de este blog y James Murphy, no se me ocurrió que hacer en tal momento, en el que, además, ni me acordaba el nombre del susodicho (a ver... Ira, Georgia... y este compadre como era?). Así que perdí la oportunidad de robarle un autógrafo. O, mejor aún, la enmarcable foto. Aunque, claro, mucho menos me acordaba que lo que colgaba de mi hombro era una cámara (prestada). Pasada la página, al poco rato arrancó el concierto de los liderados por Satomi Matzusaki, ponja tan mínima como su voz de niñita que puede irritar a mas de uno, ataviada de un bajo mas grande que ella y secundada magníficamente por un guitarrista que se soltó algún chamullo en español rescatable y un baterista con solo bombo, tarola y platillo (para qué mas?). El personal recibió muy agradecido (entre los que se encontraban fans comprometidos y los que preferían esquivar a Lou Reed, que tampoco es que hayan sido muchos) los temas tocados con esa dedicación. Concierto corto y rotundo. Una buena sorpresa.
Me quedó luego hacer nuevamente tiempo y ver la parte final del afamado Lou, sentado bastante lejos y un tanto aburrido (perdonen los fans). Después vinieron los Surfin’Bichos, mientras me aventaba el falafel que me ayudaría a sobrellevar la noche. No sé de donde salen con “legendaria banda indie” (bueno, también que aquí tildan de indie a cualquier mamarracho). Una pena que Joaquín Pascual y sus Mercromina se hayan disuelto para esto. También es cierto que el sonido no ayudó en nada y que las desafinadas fueron muchas. En ese marco los Violent Femmes (ya mayorcitos, como es de entenderse) fueron acogidos con muchas ganas. He de decir que en mis époKas (de cuando llevaba los pelos parados, para quien no lo tiene claro) nunca les di mucha bola. Blister in the sun, Kiss off y poco más. Pero este concierto estuvo de lo mas entretenido, donde se tocaron (por lo que me soplaron) casi todo su primer (y dicen que el mejor) álbum, y además le metieron algo de bluegrass.
Ya entrada la noche y con visibles signos de fatiga me moví para ver a Stereolab y a Letitia Sadier tocando el trombón. Así es, yo tampoco me la imaginaba en esas. Muy tonero concierto, en donde tocaron lo mejorcito de su último disco (a saber: Eye of the volcano, Interlock, Vodiak, Excursions into oh, a-oh) algo del gran "Margerine Eclipse" y para cerrar de la mejor forma Cybele’s Reverie. La gente se quedó con ganas de más, pero la organización no permitió que Letitia y cía. hicieran el bis correspondiente. Una pena. Turno de Mogwai. Casi concordaría con Eduardo al respecto: “Esta bien para oírlos en tu casa... pero en concierto...” Los escoceses aparecieron a lo grande con el “himno” de la Champions de fondo (de que se la creen, se la creen). La cosa estuvo bien, no me malentiendan. Mucho énfasis en sus 2 últimos álbumes (Los bastante buenos "Happy songs for Happy People" y "Mr. Beast") y en la tan mentada bulla sonora. Pero no pude evitar la indiferencia. Eso, sumado a que me propuse evadir el tumulto a la salida (sobre todo por los buses lanzadera, que les llaman), me hizo abandonar el Fórum 2 o 3 canciones antes de acabada la performance de Mogwai. Y claro, el domingo no se podía retozar porque tocaba irse a votar ¡Gracias Perú!
Spirit ditties of no tone - Deerhoof (Live at Northsix, Fall 2005)
7/09/2006 10:33:00 AM
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conciertos.
Author: suitaloon
Buena idea la de pedir la jornada libre en la chamba. Había que estar totalmente despejado para disfrutar mejor del día mas suculento a priori, que además arrancaba a las 16:00. Llegué con el tiempo justo para coger buen sitio en el Auditori y ver el concierto de Final Fantasy (que no tiene nada que ver con el videojuego, eh?). Dos o tres canciones oídas por ahí ya avalaban lo ofrecido por Owen Pallet, violín en mano, mezcla en lo musical y en pinta (buscando referentes) entre Patrick Wolf y Rufus Wainwright. El tipo grababa los acompañamientos cual pistas en vivo para luego dejarlas sonar mientras hacía otras notas con el violín. En algún momento apareció una ayudante a pasar transparencias (si, ¡Transparencias! Nada de multimedia o diapositivas), a manera de recrear las historias que Pallet contaba en sus canciones. Mas adelante también apareció por ahí un baterista y entre otras se tocaron la insuperable Song song song, para beneplácito de quien les habla. Muy emotivo concierto, aclamado por el mediano público en la sala (supongo que por la hora).
En el mismo escenario le tocaba ahora al folk del sueco José Gonzalez. Sin embargo, en mi primer cruce de intereses del festival, preferí optar por el emo-core de Applessed Cast, en el escenario Danzka (aquel al lado del mar), y de paso darme mi baño de solcito. La cosa no estuvo mal con esta banda de Kansas City, pero tampoco fue algo muy innovador que digamos. Venía luego el colectivo P:ano, pero en mi segundo cruce preferí volver al Auditori y ver algo de Souht San Gabriel. Con pequeño hueco entre ambos conciertos, me entretuve a medio camino con otra de estas bandas canadienses tan en boga, The Constantines, ofreciendo un directo con harto punche, sonando bastante mejor que en estudio. Hasta que cogió el micro el guitarrista y la cosa bajó de nivel. Momento más que oportuno para seguir el camino planeado. Mismo lugar en el Auditori y comienzo inmejorable del proyecto de Will Johnson, tocando (si la memoria no me falla) Charred resentment the same, Predatory king today, Affection’s the pain y The dark of garage. Lo que nos llevaba a pensar que el emotivo disco que cuenta las aventuras del gato Carlton estaría tocado al completo y por orden (al ser las canciones nombradas las 4 primeras de "The Carlton Chronicles: Not Until The Operation’s Through"). Pero no, Will Johnson y cía tenían otros planes, y a partir de ahí dieron curso a producciones anteriores, que, la verdad, me animaron menos. Por otro lado bien, porque el concierto de Yeah Yeah Yeahs estaba por empezar. Así que a chapar buen lugar para la inauguración del escenario más grande, el Rockdelux, con la explosiva banda neoyorquina.
El trío toma el escenario con Karen O haciendo estiramientos (o algo así) y cantando Fancy, una buena introducción para el subidón después con Black tongue y una Karen ya del todo desatada, gritando y comiéndose el micrófono (al mismo tiempo), con sus movidas de hombros y saltitos en círculos, botando chorros ocasionales de cerveza por la boca. Siguió un repertorio que incluyó casi por completo el último álbum, "Show Your Bones", con puntos altos como la casi disco Honeybear y otros no tan afortunados como Phenomena. Para ese entonces ya se me habían instalado al lado un grupo de atorrantes que no pararon de comentar-criticar e incluso inventarle coros a las canciones que iban cayendo, distrayendo mi atención más de una vez. Aunque hay que decir que con Phenomena la chuntaron. Ya decía yo a qué me sonaba el corito ese... al Stayin’alive de los Bee Gees! Atorrantes al margen, también hubo lugar para que tocasen algunos bombazos anteriores, como Pin, Maps, Y-control, Miles away e incluso Art star (la canción por la cual conocí a a la banda), en donde tal vez se les fue un poco la mano, con guitarra rota y Karen en ataque de risa. Eso sí, el mejor cierre vino con Date with the night y el público en éxtasis.
Con la satisfacción de ese concierto aproveché para sapear la feria discográfica y empujarme un sánguche, haciendo tiempo para lo peor que ví en todo el festival. Aunque la culpa fue mía, por desinformado. Esperar que a estas alturas Killing Joke tenga algún reparo con los nostálgicos y se toquen alguno de sus clásicos, como A love like blood, Eighties o Follow the leader significaba ser demasiado ingenuo. Los tipos están ahora en la onda trash metal y de ahí ya no saldrán. De todas formas tuvieron su público, seguramente el mismo que disfrutó de Motörhead. Abandoné la asquerosidad reinante a aliviar mis oídos con Isobel Campbell. Una pena no haya sido con Mark Lanegan. Se extrañó la voz aguardientosa a lo Leonard Cohen del ex Screeming Trees, que secundase la vocesita de la ex Belle & Sebastian, tal y como deja constancia el buen álbum de ambos, "Ballad of the Broken Seas", que una empeñosa Campbell se tocó casi al completo (con cello incluido). Y definitivamente este era un concierto para disfrutar mejor en el Auditori, y no en un escenario abierto, donde el volumen poco ayudó. Fin de concierto y otra vez al escenario grande a ver a Dinosaur Jr. He de decir que conocía muy poco de los mismos. Tal vez solo la que fue su etapa más comercial. Al ser esta la formación original (Lou Barlow al bajo incluido), la legendaria banda echó mano de sus primeros álbumes, los mismo que servidor conoce poco. Igual no estuvo mal la bulla.
Me salto al concierto de The Flaming Lips, ya que lo que observé de Sleater-Kinney y The New Christs no es algo que considere reseñable. No me ubiqué muy bien (muy de costado) para ver finalmente al show colorido de la banda de Oklahoma (increíble que vengan del mismo sitio donde alguna vez viví). Como por ahí escribí antes (ver), luego de hacerme de su último disco me daba aún más ganas de ver su famoso show, que al final me dejó un tanto decepcionado. Mucha serpentina, globitos, pica-pica, extras disfrazados de alienígenas y/o papanoeles y poco de música. Wayne Coyne estaba con una voz fatal (ronca y desafinada) y se la pasaba haciendo introducciones larguísimas entre canción y canción. El repertorio tampoco me dejó satisfecho, y justo cuando la cosa parecía que agarraba vuelo (tocaban de The yeah yeah yeah song) dieron las 3. Eso significaba que la otra razón de ser de este festival, Animal Collective, saldrían en otro escenario. Así que con dolor tuve que dejar la canción a medias. Una pena enterarme después que tocaron 2 grandes como Do you realize? y She don’t use jelly. Y que, encima de todo, el concierto de los Animal tuvo 20 minutos de retraso. Felizmente lo que Panda Bear, Avey Tare y cía. ofrecieron estuvo a pedir de boca. Es cierto que algunas veces me perdía con esas fluctuaciones sonoras que parece que suelen hacer mucho durante sus conciertos, para luego empalmarlas con algunos de los temas ya conocidos. Grandes The Purple bottle , Grass, y muy en especial We tigers. Aunque debo también mencionar que extrañé algún que otro corito que se saltaron, mas aún cuando dieron el bis con la estupenda Banshee beat. Concierto generoso (hora y media) para lo que suele ocurrir en un festival. Claro que, a esa hora, ya solo me mantenía de pie por inercia, al cumplir 12 horas de conciertos casi de corrido. Hora justa para coger el primer metro, hecho un despojo, de regreso a casita (arrancan a las 5).
Yeah Yeah Yeahs - Maps (Primavera Sound 2006)
6/25/2006 04:35:00 AM
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conciertos.
Author: suitaloon
PRIMAVERA SOUND 2006. Fórum / BCN junio 2006 A este punto del partido no sé si venga al caso comentar que me haya vuelto asiduo a este festival. Aunque esta sea la primera vez que la hago con todas las de la ley. Ya conté que en 2004 ví los conciertos mayores colgado de una valla. Y en la segunda oportunidad pagué un día y me colé los otros 2. Esta vez me compré el abono en diciembre, cuando no se sabía aún quien vendría. Pero ya con 2 años inmejorables, valía la pena agenciarse el ticket a tiempo y con un precio menor. Y la verdad que esta vez el cartel final no me dejó del todo satisfecho, ya que la organización decidió optar por una selección un tanto rebuscada de músicos. Lo que no significa que no haya disfrutado de varios conciertos. Ya mas repuesto de agotadores 3 días de música en directo nonstop, he aquí mi resumen.
Jueves 1 de junio
A primera vista, aparte de Yo La Tengo, este día no tenía mucho más de interés que ver. Así que era un día mas para ir a curiosear. Empecé con Southern Arts Society, con un sonido ochentoso y lo-fi que no terminó de cuajar. Seguí con The Drones y su bulla poco innovadora y al fin de cuentas convencional. Después de aguantar 3 o 4 temas cambié de rumbo hacia el mejor (creo yo) escenario del Fórum (por ubicación y por cartel), el Danzka CD-Drome, al fondo a la derecha. Alcancé a ver el final de Castanets y me quedé a esperar el inicio de los primeros pastrulos del festival. Solo había oído una canción de los neoyorquinos No Neck Blues Band y con algunos buenos comentarios leídos por ahi, la cosa se presentaba apetitosa. Aunque nunca esperé lo que ahí vi. 4 o 5 tipos tocando sus instrumentos, cada uno por su lado y sacándole el sonido que salga. Luego aparece una ponja dando gritos y quitándose los zapatos, para luego enfundarse un saxo y sacarle quejidos que ni Coltrane en sus momentos mas experimentales. De ahí, la misma sacaba de esas bolsas negras de basura, mientras las estiraba al viento y las tiraba al público, mientras al lado otro fulano se calateaba y se ponía un cofre de sombrero, también dando de alaridos. Repertorio de 3 o 4 ...¿temas? Mejor digamos “fases sonoras” que hicieron que la mayor parte del público huyese despavorida. Los que nos quedamos al menos creo que pasamos un momento divertido con aquel circo, terminado con uno de ellos (creo que el que tenía pinta de rabino) diciendo “That’s all we’ve got”.
La cosa mejoró (al menos en lo musical) cuando se presentó Why?, proyecto de un individuo llamado Yoni Wolf. Frente a teclados y solo ayudado por un percusionista y otro a cargo de efectos y demas florituras, dio un buen repertorio, con su voz marciana y fraseos hip-hoperos, pero con una base netamente pop. Al menos logró congrerar mas público que los marcianos anteriores, y preparar el campo para la hiperbanda sueca I’m from Barcelona. 28 giles vestidos de lo que sea, de los cuales un mínimo porcentaje tocaba algún instrumento, mientras el grueso se dedicaba a corear e improvisar bailes descoordinados. Momento cumbre cuando entonan el que terminase siendo el “himno” del festival, We're from Barcelona, para que el público alce las manos y coree. Y para ponerle la guinda al asunto, el líder de Why? se incorpora a los 28, ebrio o quien sabe qué, solo ataviado de calzoncillos, a unirse a la fiesta. Aparte de eso, el grueso de canciones no da para mas que pasar el rato, lindando mucho con lo que aquí llaman tontipop, llegando al colmo cuando se pusieron a versionar a Madonna. Como decía Eduardo, compañero de marras: “Son demasiado felices”.
Fin de concierto y raudo cambio de escenario para la razón de ser de este jueves, ver al fin a los tíos de Yo La Tengo en vivo. Gran recibimiento cuando Ira, John y Georgia asoman, con su acostumbrada pinta anti-banda de rock (como por ahí leí). Y de frente a tocar, diendo mano a canciones de harta bulla, que se supone caerán con el nuevo disco a salir dizque en septiembre. Curiosidad al ver a un pelado panzón de anteojos corriendo raudo a cambiarle la guitarra a Ira Kaplan luego de cada solo. Éxtasis general cuando nos sueltan Little eyes. Creo que fue ahi cuando Ira agradecía al público y en especial a Motörhead y Babyshambles por ser sus teloneros en toda su gira europea. Con cacha, claro esta. Es que no sé de donde les salió a los organizadores en programar antes a una legendaria banda metalera (mas apropiada para otro festival) y la última aberración de Pete Doherty (el ex de Kate Moss, pues). Vuelta a la música con otros 3 temas mas del album por llegar. Bueno, ya me pasó la primera vez que vi a Wilco, en el PS 04, se tocaron varias de otro disco por venir, que me dejaron un poco indiferente, al no haberlas oído antes. Aunque ya sabemos lo que A ghost is born significó al final. Un poco más de lo mismo en esta ocasión. Puestos a opinar me gustaron mucho mas las guitarras de harta bulla, que las de Ira sentado al piano. Pero luego la cosa volvió a su lugar, como para dejar a todos contentos. Stockholme Syndrome, Tom Courtenay y una alargada I heard you looking. Ira dándole a la guitarra como si estuviera remando y siempre de espaldas. A pesar de algún momento flojo, gran concierto de los de Hoboken, que (hay que decirlo) siempre deja al personal con ganas de más.
NEKO CASE - "Fox Confessor Brings the Flood" (2006)/ Epitaph
Hasta el día en que escuché el Yankee Hotel Foxtrot, la palabra 'country', con el perdón del occiso Johnny Cash, era un dedo en la campanilla. Superados los prejuicios, la virginiana Neko Case ha sido una buena compañía en madrugadas que el sol incinera, con tanta o mas inclemencia que al espíritu oscuro que Cash solía distraer en la prosa de compañeros de celda como Trent Reznor o Martin Gore, calichines frente a él. Algunas guitarras le dejaron sus aventuras del otro lado de la frontera con The New Pornographers, otras tantas se embriagan en whiskey de Tennessee mientras su voz hace reverberar un atrio de soledad. Las calles te quedan grandes, las compañias te resultan incómodas; mientras tanto, un trémolo de guitarra trae de nuevo a Badalamanti en Twin Peaks. Puedes intentar la salida del bar; tal vez, pequeño gorrión, tu tampoco oirás advertencia alguna.