10 Años Atrás - Parte 2

RADIOHEAD - "OK Computer" (1997)/ Parlophone

Nadie lo creería ahora: ‘LOST CHILD’ se alcanzaba a leer en la esquina de la portada, y así me encontré a esa edad. A los 22 años ya te asfixia la falta de rumbo, ese que muchos ya tenían; yo la veía enredada y negra, mas bien. Sin embargo, como generación, pudimos ser testigos de un pedazo de historia: De entrada, una guitarra eléctrica y un contrabajo duplicaban la línea, un bajo y una batería en principio creada a partir de un loop de 3 segundos, que se desdoblaban y se volvían a encontrar; el primer single que escuché, Paranoid Android, revelaba la intención de no ser otro The Bends: 3 canciones en una, muchas líneas memorables, un himno para el héroe de cubículo, un riff desatado por la ira. Ahora nos habían empujado a ser aliens, Take me on board their beautiful ship, show me the world as I'd love to see it. El increscendo dramático de Exit Music (for a Film), el deseo de escapar, de sobrevivir, fin del sueño.


Agotaba, en 1997, las veredas de San Isidro, caminando con algunas hojas en un folder que intentaban resumir quien era, y convencer a alguien que me pague un salario. 6 de la tarde, crushed like a bug in the ground. Mis viejos no detenían la crisis en el que habían caído, cada día era caída libre, y yo no podía evitarlo. hubiese querido fugar, despertar de una pesadilla con el alivio propio de saber que no era real, las lágrimas secas, la respiración exhausta; en vez de eso, vendieron la casa.


You know, you know where you are with/Floor collapsing, floating, bouncing back/And one day, I am going to grow wings/ A chemical reaction, hysterical and useless... Karma Police era una broma de la banda dicha cada vez que alguien hacía algo terrible: 'Don't worry, the Karma Police will get him". Era tambien una amenaza contra quienes se metieran con nosotros, y era tambien el single que mas sonó de aquel álbum. El efecto final de la canción, un amplificador quemándose con el insistente solo de Jonny, posible metáfora de la derrota de la máquina, se interrumpe para esuchar el reglamento de supervivencia de los androides paranoicos que veíamos todos los días: Fitter, happier, more productive... Electioneering fue volver al '68, las huelgas, los choques contra la policía, en palabras de Thom: "We live under a world banking system and media that make it almost irrelevant who is in power. Political systems worldwide are at the mercy of business and bullshit economies. I can't recycle any of the polythene packaging that fills my house. Why?" Una voz que, ademas, amenazaba estar dentro de tu craneo, en Climbing Up The Walls.


Puede un disco cambiarte la vida? Supongo que si tu vida es muy endeble para cambiar, en todo caso, tal vez no tenías las cosas claras. Este disco no me cambió nada, me reafirmó en lo que pensaba, me ayudó a seguir viviendo. Tirado por mucho tiempo en la vereda, cansado de lidiar con trabajos que te matan lentamente, entendí que OK, Computer, así es como serán las cosas. No alarmas, no sorpresas, por favor.


Pocas cosas quedan en la memoria que capturen un momento tan radical de mi vida, de mi generación y de esa época, pocas cosas como la guitarra de Jonny Greenwood y la voz de Yorke suplicando, en Lucky, que lo saquen del accidente aéreo, aquel que llegaría en años posteriores, y sin metáforas acá: a la velocidad en que viajábamos, la civilización tenía que colapsar. Paradójicamente, el disco termina implorando, Hey man, slow down, idiot, slow down.
No hace falta decir que no les hicimos caso.

Sobre las olas

THE SEA & CAKE - "Everybody" (2007) Thrill Jockey

No me gusta la playa. O, mejor dicho, ya no me gusta como antes, que hasta me hice fan del bodyboard. No puedo aguantar mucho rato bajo los rayos del sol y la sombrilla estorba y es insuficiente. Aunque igual esto empezó bastante antes de mudarme a esta ciudad de playas artificiales, mar de taza y arena de construcción. Me acuerdo de las playas de piedras de la Costa Verde y de cómo alguna vez alguien me dijo que había gente que prefería las piedras a la arena. Preferían la incomodidad de los desniveles para acomodar la toalla y los golpes de pedruzcos en los pies en la orilla, a tener la arena pegada al cuerpo. Ir a la playa sin arena, de eso se trataba.

Así que para avivar la memoria veraniega recurro a bandas como ésta. Que tampoco significa que la haya oído en aquella época. Mejor no digo qué cosa escuchaba en esos tiempos. Sin embargo, bien podría afirmarlo, ya que The Sea & Cake tiene en escena más de 10 años y 7 discos en su haber (basta verle la calva al cantante). Después de unos comienzos lo-fi, en el 97 aparece el álbum "The Fawn", que se puede percibir como el engranaje de esa primera etapa con una segunda (para muestra un botón), acompañada de sintetizadores y con mayor cuidado en los arreglos, tirando siempre hacia el pop, pero ya con una clara base jazz y bossanovesca. Así salieron los muy recomendables "Oui" (2000) y "One Bedroom" (2003). Así avanzaban en paralelo a su banda hermana Tortoise, proyecto a cargo de John McEntire, que en The Sea & Cake se limita a las baquetas y que tira aún más hacia el jazz. A partir de ahí se esparció el rumor de separación, que como dije aquí, se atenuó el golpe con lo que ofrecía en solitario su líder de susurrante voz Sam Prekop. Rumor que felizmente se limitó a ser solo eso. O la gente se amistó luego de romper, vaya uno a saber.

Y si, a primera escucha de "Everybody" se podría decir alegremente: "más de lo mismo". Nos queda claro que de este grupo no vamos a esperar el disco rupturista, ya que sigue una línea clara y en ella van los matices, algunos más acertados y claros que otros. Y tal vez, dentro de esos parámetros, estemos ante lo más logrado de los de Chicago. Up on crutches, Too strong, Middlenight, Coconut, Lightning, Introducing, Left on (con su placentera dosis instrumental) nos confirman lo dicho. Aunque por ahí salga algún punteo tecnocumbiero como en Exact to me (plop!). Mantienen la línea como pasa con Stereolab, pero con más bríos, si valen los comparativos. Y siguen siendo mi banda de ir a la playa sin quemarme.

Oír aquí (myspace)

Bajar aquí (mediafire)


Middlenight, en el Tijeras (ja, mentira, parece por lo chiquito)

10 Años Atrás - Parte 1

Años previos: Los días y las sombras

"Desearía... vamos, no me arrepiento de nada, lo que tenía que pasar, pasó... Pero creo que nos merecíamos un final feliz". Lo siento, niña: no habían finales felices en los 90's, no para jovencitos tragando cuentos made in Seattle, que crecieron invocando la violencia de las armas virtuales , queriendo ser natural born killers de la pc. Si no reparaste, esto fue lo que te tocó vivir:


Era abril del '97 y Soundgarden no daba mas. Tres años antes dejó confesión de parte: In my eyes, indisposed/ in disguise as no one knows/ hides the face, lies the snake/the sun in my disgrace(...) Black hole sun, won't you come/ and wash away the rain... Un agujero negro era el deseo de una generación, la esperanza de que llegara y lo absorviera todo, sin importar extinguirnos con ello, como los dinosaurios; eso eran los 90's, serpientes que descubrían la careta, que nacieron con la guerra del golfo en prime time, donde la putrefacta vida privada de sus estrellas y predicadores empezaba a batir todos los ratings de audiencia.


El mas sobrevalorado de aquellos héroes se había hecho leyenda -y añicos- también el 5 de abril del 94. Reconocí en Cobain, sin embargo, honestidad: sea admitiendo el plagio que su espíritu adolescente le hizo a Pixies, sea pagando tributo a Vaselines, sea jalando el gatillo.


De vuelta al '97, en Lima, Fujimori se perpetraba en el poder, cerraba medios de comunicación, ejecutaba presuntos terroristas a diestra y siniestra y amenazaba a todas las instituciones democráticas, con la venia de casi todo el país. Whatsoever I've feared has come to life: La imágen es con FAC081675 a las afueras del Congreso, esperando la votación que destituiría a los miembros del Tribunal Constitucional (último impedimento para la re-reelección del régimen); no éramos mas de 50 o 60 y la policía, pequeña representación de lo que hac el país, nos botaba a varazos.


Un anticristo de leyenda urbana, William H. Gates III -un falso profeta, mas bien- nos señalaba The Road Ahead, el camino a ninguna parte. Empezamos a conocer el tiempo real, la era de la información, los gurús de la productividad y los nuevos paradigmas que vendían libros que te hacían ganar millones de dólares. A mí eso poco me importaba, mas allá del asco que me daban 'I don't mind stealing breath/ from the mouth of decadence', a mi tampoco me jodía, la verdad.


La acidez no iba mas, el filtro de colores parecía el de David Fincher, tanto en Se7en como en Fight Club. En esa absoluta falta de certeza, en esa autopista borrosa, mi vida era un auténtica invocación al pesimismo, al mas sombrío panorama. Lo peor era que estaba de moda: 'My pain/ is self chosen', clamaba el buen Laine, candidato seguro a la sobredosis.


Tienes razón, niña, merecías cerrar tus años maravillosos con otro soundtrack, pero yo no lo tenía. Aquellos eran días negros, tambien para mí; la luz se atenuaba hasta desaparecer. Fuera de toda esperanza, sin otro destino que no fuera el abismo, diez años atrás el milagro ocurrió: An airbag saved my life.

Minimalismo nihilista

YO / Dir. Rafa Cortés (2007) España

En medio de cálculos, dudas y pasos en falso me he terminado por decantar por Mallorca como destino de mi próximas vacaciones. La cercanía, el alojamiento de amistades y la costa (hay que hacerle una gracia a la parienta) fueron factores importantes a tomar en cuenta. Y no esta película, que incluso podría ser un punto en contra, si es que se quiere coger influencia de allí.

Aunque tampoco es, como dicen sus gestores, tema gratuito y superfluo que la locación sea esa. No por nada Hans es un alemán que llega a la isla a cubrir un puesto de trabajo en la finca de otro alemán. No por nada se dice que la isla tiene una población notable de germanos de vacaciones o instalados una vez llegada la tercera edad, que le dicen. Y además, el pueblito de "acogida" de nuestro personaje está rodeado de montañas, siendo como una isla dentro de una isla (tal y como menciona Cortés), que podría ser algo muy de postal y aquí más bien se presenta siniestro.

Porque además el sospechoso Hans viene a reemplazar a otro Hans, que no dejó muy buena estela a su alrededor. Y, Tanca, su empleador sustituyó al dueño del caserón en donde vive, al cual no solo le despojó del bien inmueble, si no también del nombre. Y estas no sean las únicas sustituciones en un drama que termina decantándose hacia el thriller.

Todo esto filmado solo en medio y primer plano, y casi siempre desde el hombro derecho del hiperprotagonista, dotándole aún más fuerza a la idea de enfocar las cosas desde la unidimensionalidad del personaje, dando como resultado el que tal vez sea el film español más logrado desde que di con mis trastos por estas latitudes. Que tal vez no funcionaría tan bien si Alex Brendemühl (el actor y coguionista) no estuviera tan convincente como para llevarme a la pregunta de si éste era el mismo que hacía de hermano tarado en Remake o un actor 100% alemán que de verdad trata de desempeñarse con su limitado español.

Ahora, después de todo y viendo el mapa, a lo mejor hasta me doy una vuelta por Estellencs (nombre de la locación), y quizás me tope con algunos de los aburridos y poco hospitalarios lugareños aquí retratados. Según Hans, claro.

Trailer

Etéreamente bailable

The Field – “From here we go sublime” (2007) / Kompakt

Es común que las propuestas electrónicas consideradas valederas caminen más por el lado de la vanguardia o en sus acercamientos al pop / rock, que cruzando la acera dando la cara al baile. En los últimos años, con el devenir de la comercialización de la dance music, se ha bastardizado el género con esas sesiones de relajación adulto-contemporáneo que llaman “chill out” o a punta de puro beat machacón de fácil digestión.

Son pocos los artistas y sellos que hayan reivindicado el lado bailable de la electrónica en la última década: Richie Hawtin en M_nus, Ellen Alien en B-Pitch, Villalobos principalmente en Playhouse, al igual que Isoleé, Luomo desde su fortín Huume. Dentro de la élite de visionarios, una de las escuelas más avanzadas es la alemana Kompakt, sello que hace disfrutar a la comunidad (principalmente europea) con su sonido ecléctico (desde nu wave hasta acid), pero infectado de techno con el sintético sello de casa. Vanagloriado siempre por los espectaculares maxis y 12” de su selecto crew (Superpitcher, Thomas Felhmann, Ferenc, incluyendo al dueño Reinhard Voigt, entre otros), no se recuerda el gran álbum del sello de Colonia.

“From here we go sublime” de Alex Willner bajo el alias de The Field, es el primer largo emblema de Kompakt y el que podría hacer conocido al sello fuera de las fronteras europeas. Si tuviese que describir el concepto del trabajo, solo podría decir que el perfecto mix para bailar y meditar. El perfect mix también se aplica a la capacidad del sueco en amalgamar sus gustos e influencias sin quebrar el desarrollo continuo track a track, pero dejando en evidencia la intención de dividir el álbum en dos partes: La primera sensiblemente orientada a la pista de baile y la segunda mitad emocionantemente beat. La línea es muy delgada.

“Over the ice” y “Everyday” son un despertar trance, “A paw in my face” es una perfecta pieza baleárica. “Good things end” es un continuo túnel sonoro donde las influencias industriales y ambient se hacen manifiestas. “The little heart beats so fast” es el perfecto título para describir la coctelera de sonidos de esta pieza de baile donde el trance, progressive y el acid hacen la fiesta. Mientras que “The Deal” es la llave de transición a la segunda parte, “Mobilia” y “From here we go sublime” nos llevan a terrenos mas autistas. “Sun and ice” probablemente sea la mejor expresión del shoegazing en los últimos años. Todo esto en aroma de techno minimal, característico de Colonia.

Para los que no tienen fé en la electrónica, y menos aún en la música de baile, este es una buena oportunidad de conocer y engancharse con el género.

The Field - "Over The Ice"

Sentir adolescente (en retrospectiva)

Concierto de Robin Guthrie / Teatro Julieta (Lima, Perú / Junio 2007)

Qué expectativas tener ante un concierto de un músico del que no sabía nada desde hace 7 años? -aquel EP “Fifty-Fifty” de Sneakster (Bella Union / 1999), que de casualidad lo escuché en Londres (y lamentablemente) compré por el convencimiento del vendedor de la disco tienda de Beggars Banquet-. De hecho, esa última experiencia sonora, sembró algo de rechazo, interesándome cada vez menos en la obra de Guthrie, y lo peor es que me alejó cada día más de Cocteau Twins, banda en la que Guthrie era guitarrista, y yo un fanático.

Nada me haría recurrir a este “guitar hero”, es por ello el paso desapercibido de sus álbumes “Imperial” (Bella Union / 2003) y “Continental” (Darla / 2006). Pero entonces, cual fue mi verdadero leitmotiv para comprar el ticket en pre-venta? respeto por un verdadero ídolo o a la banda escocesa?, gusto por dream pop o el shoegazing, sin haber reproducido una sola canción de estos géneros en el Ipod en meses?, tratar forzosamente de recrear algún sentir de adolescente? o simplemente quería ver “Luminere”, este film animado que incluye partes de “Misterious skin” de Gregg Araki? De repente de todos un poco.

La cosa no venía bien, aunado a mi escepticismo, el cargado ambiente del local me ponía muy fastidiado (pues poco mas de 300 era mucha gente para un cine)…..y así la noche audiovisual comenzó, causando profunda extrañeza en la mayoría del auditorio, al presentarse solo en el escenario, arropado de una guitarra, efectos y una portátil. Las expresiones en los rostros que me rodeaban eran únicas: desencanto y extrañeza combinadas eran la perfecta película para esa “improvisación” etérea que nos lanzó el buen Guthrie en poco mas de una hora.

Definitivamente nada nuevo, pero de hecho esas sublimes descargas llenas de delay fueron absolutamente disfrutables. La hipnosis personal era ineludible, el trabajo de guitarras, efectos y la base electrónica, daban sentido al bastante abstracto corto del fondo (probablemente de lo mejor en arte audiovisual proyectado en Lima).

No pude reconocer ninguna de las canciones –tal como lo dije, no he seguido a Guthrie en años -, pero lo que se distinguió claramente fue el aporte de este tío escocés a la música en los últimos 25 años (donde estarían todos los shoegazers, post rockers e indies!), y por fin luego de 10 o 15 años me di cuenta quién era el real genio detrás de Cocteau Twins. Lástima que muchos del (no tan) respetable publico no se dejaron someter a la embriaguez sonora de la propuesta y se fueron a la mitad del acto o no dejaron de quejarse o abuchear, así nuevamente confirmé que la supuesta movida under limeña se ha quedado en lo mismo. Tanto así que en los intermedios el Dj se esmeró a pinchar tracks de la época en que el Chato Heston estaba en Lima (y en esa epoca ya eran relativamente oldies).

Creo que esta semana me voy a conseguir el “Continental”.

Algunas tomas de la noche en el Cine Julieta:



Balbuceos con clase

SPOON - Ga ga ga ga ga (2007) Merge

Me he sumergido en la red con toda la intención de desentrañar de donde cuernos le salió a Britt Daniel tan primario título. ¿Regresiones? ¿El hombre es tartamudo como yo? ¿Daba igual 5 Gas, que 15 u 87? Y me he quedado con la duda sin resolver. Para esto habrá que entrevistarle y aún el blog no ha dado el salto correspondiente en ese sentido. Si es que algún día lo hará.

Lo que si es cierto es que, al margen del incómodo nombre, lo que aquí se esconde es una deliciosa colección de temas, cumbre hasta ahora de lo que la banda texana venía ofreciendo. Haciendo memoria, mi curiosidad me vino a través del single Me and the bean, parte de su tercer álbum Girls can tell, allá por 2001, en la cual mi estimado Luisito tuvo el mal tino de comparar la voz de Daniels con la de Gavin Rossdale (cantante de Bush, ex de la Gwen Stefani ¿alguien se acuerda? yo tampoco). El poco afortunado Kill the moonlight (2002) me terminó por desanimar y echar tierra a la banda que descubrí escarbando referencias varias.

Hasta que me los topé en vivo, de injustos teloneros de los muy venidos a menos (en términos de propuesta musical, basta oír su nuevo álbum para constatar) Interpol. Venían de relleno y fueron lo mejor de aquella noche para servidor y escudero Edu (me tomo la libertad de incluirte). Con mucha soltura y ganas se metieron al bolsillo incluso al exagerado número de público consumidor de hypes. Que, claro, luego se desbordaría en cánticos ante los neoyorquinos que venían después. Pero eso fue otra historia.

Aquella vez, Spoon nos dejó oír buena parte de su más que agradable Gimme Fiction (2005), que ya nos traía temas lo suficientemente redondos como Sister Jack o I turn my camera on. Así que me ví obligado a desenterrar y tener esperanzas en lo que vendría después. Que es a lo que íbamos. Siempre en base a pianos y guitarras, casi me animaría a decir que nunca han sonado tan limpios. Desde el increschendo de Don't make me a target, pasando por el falsetto nunca mejor puesto en You got yr cherry bomb, en donde hasta saxos se animan a meterle, el contagioso groove de Don't you evah, hasta que llegamos a la gran Rhthm & Soul, con esos platillos tan bien puestos, y reservándonos todavía para otras perlas como The Underdog (el single promocional, con palmas y trompetas), My little japanese cigarette case (con esa voz, borracho y fumador seguro que era) y el mejor cierre con Black like me, dejando más claro el tufo afroamericano que le han querido meter al asunto. Pues eso, que la intuición no falla.

Don't make me a target (en vivo en el SXSW 2007)



Oír aquí (Merge Records)

Bajar aquí (zShare)

junio se mezcla


01 this place in time COLLEEN
02 amethyst depression JESSICA BAILIFF
03 sun against my eyes COLLEEN
04 protection LIARS
05 love connection, pt II PARENTHETICAL GIRLS
06 while you were sleeping ELVIS PERKINS
07 lovesong of the buzzard IRON & WINE
08 paris is burning ST. VINCENT
09 little justice THE BROKEN FAMILY BAND
10 myriad harbour THE NEW PORNOGRAPHERS
11 rhythm & soul SPOON
12 hey, girl FIGURINES
13 inflatable ape, pt 3 FOG
14 mammoth INTERPOL
15 head in the corner WHITEY
16 peacebone ANIMAL COLLECTIVE

Descarga del mix aquí (megaupload) y aquí (badongo)

Y mi lista de lo mejor del año a esta fecha aquí. (amazon)
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Entre las cuerdas

COLLEEN - "Les ondes silencieuses" (2007) / Leaf

Le hablaba al Chato Heston el otro día del último disco de Stars of the Lid, al cual no dudé en catalogarlo de música utilitaria. Le decía que era insuperable para hacer yoga o meditar. En serio. O para fumarte un troncho (aunque eso ya lo dejé, lo prometo). Para otra cosa podría aburrir suberanamente. Me descargué un tiempo después el último de esta francesita que se esconde bajo el seudónimo de Colleen, que FAC 081675 tan entusiastamente nos la coló en la lista de lo mejor de 2005, pensando que correría igual suerte.

Pero no. Aunque sí, para lo anterior también sirve. Sin embargo, a diferencia del "Golden Morning Breaks" (2005) y de sus producciones anteriores, aquí se dejan de lado los tímidos beats electrónicos y los samples, abrazando sin miedo un universo puramente orgánico y casi medieval. Cécile Schott (que así se llama) se aventura a utilizar instrumentos tan rebuscados como la viola da gamba, o el spinet, que le añaden a su representativo violonchelo una vasta gama de matices, en donde los silencios pueden cobrar casi la misma fuerza que los vientos o las cuerdas. Es entonces que la etiqueta ambient se termina de deshacer, ante una carga emocional que nos invade en oleadas y nos transporta desde nuestros mediocres cubículos improductivos hacia una nebulosa atemporal de satisfacción. Ejem, perdón, esto en lo que a mi respecta.

Ahora en serio, hazme caso, deja lo que estés haciendo y date el tiempo de descargar el archivo adjunto (el primero de todos) y ponerte los audífonos. Ya no será necesario poner la mente en blanco o concentrarse en un punto fijo. Sólo habrá que dejarse llevar por las notas (o la ausencia de ellas, ya se dijo) por poco más de media hora. Y luego, dejemos con un poco de paciencia que la propia Cécile nos lo cuente:



Oír (desde myspace)

Bajar (rapidshare)

Autismo grunge

LAST DAYS / Dir.Gus Van Sant (2005) EE.UU.

No hace mucho dí marcha atrás. Cayó a mis manos un CD de Screaming Trees y le presté la atención debida. No me dijo mucho, pero sirvió para rebuscar en mis recuerdos y desenterrar algunos momentos emblemáticos de inicios de los 90. Tampoco indagué demasiado, pero he de decir que lo único que me sonó atemporal fue Nirvana. Ni siquiera Pearl Jam, que en aquella época idolatraba, se salvó del anacronismo. El grunge ha envejecido mal, pues.

Dos años ha tardado en llegar a España (no quiero pensar cuando tardará en llegar al Perú, si es que alguna vez) esta adaptación "ficcional" de Van Sant sobre los últimos días de Kurt Cobain. Y con esto, cerrar (por lo que he leído) una especie de trilogía experimental, que tuvo capítulos anteriores con la hipnótica Gerry (2002) y la trepidante Elephant (2003), y que llegó justo después de terminar (esperemos que sea cierto) con su etapa más mainstream, leáse Good Will Hunting (1997) y Finding Forrester (2000). La trilogía se puede entender al ver los elementos en común en los 3 films: planos muy largos, contemplativos, una cámara que sigue a los personajes como un individuo más, repitiendo escenas que se ven desde distinto ángulo, desvelando detalles que no se veían en el anterior, como avanzando en círculos. Y tal vez lo más importante, que las 3 historias tienen un hecho trágico en su haber (en 2 de ellas real).

Con Last Days Van Sant se toma bastante libertades. Es más, se jacta de no haber hecho investigación alguna. Nos muestra a un Cobain (Blake en la película) ensimismado en sus fantasmas, deambulando con torpeza por el bosque que rodea la gran casona en donde la banda y sus allegados (por así decirlo) han decidido instalarse, escapando de casi todo el contacto humano posible. Alrededor de él unos patéticos Grohl y Novoselic (bueno, Luke y Scott) cuya mayor gracia reside en las 2 que traen a cuestas, grato descubrimiento de servidor: Nicole Vicius y Asia Argento. Corta y poco afortunada aparición de Kim Gordon (un poco de convencimiento para recitar 4 líneas, por favor!), inversamente proporcional a la certera y fugaz "presencia" de Courtney Love, o cómo se llame en el film.

Michael Pitt es quien da vida al susodicho con bastante acierto, dándole un encanto extra, al ser este señor también músico y componer e interpretar 2 canciones, las únicas del film, y en los mejores momentos del mismo, que bien podrían haber sido escritas por el finadito. Cabe nada más advertir a los fans acérrimos de la banda, esos que esperan una biografía al uso, con banda sonora de rarezas, que esta película no es para ustedes.

Trailer

Colofón

Concierto de Of Montreal, Apostle of Hustle y Malajube. Sala Apolo /BCN junio 2007

Es que el festival no empieza el jueves y termina el sábado. La ola de conciertos ocupa las 2 salas de Apolo en los días previos (esta vez estuvieron Centro-Matic, At Swim Two Birds y Oslo Telescopic, por mencionar algunas) y cierra el día domingo de resaca, a la cual yo nunca me apunté. Pero esta vez habían razones de sobra para variar. El lunes feriado (no me pregunten por qué) y el fichaje in extremis de otra de mis bandas favoritas, Of Montreal, convertían en imperativo el estar presente.

Así que abrimos fuego con Apostle of Hustle, el proyecto paralelo de Andrew Whiteman, lider de la megabanda Broken Social Scene. Empezaron a tiempo y con mucho punche, dándole a My sword hand's anger y a National Anthem of Nowhere, dos de los puntos fuertes de su irregular y recién salido segundo álbum. Pero después el show fue decayendo. En algún momento Whiteman se quitó la boina y colgó unas banderolas, transformando en chingana el escenario, tratando de meterle un toque folklórico a su presentación (como, del mismo modo, intenta hacerlo en su música), con cajón y maracas incluidas, soltando los temas más flojos que le conozco, cerrando con una nada agraciada Haul away. Tal vez si el orden hubiese sido inverso me hubiese dejado un mejor sabor de boca.

Siguieron estos canadienses de Malajube, gritones, sinfónicos, vulgarmente sincronizados. Con canciones todas con la misma estructura. Un sufrimiento interminable que aguanté estoicamente, pudiendo haberme arrancado a ver a The Orchids en la sala contigua. Más pudieron las ganas de preservar mi lugar ante lo que vendría después, y para lo que guardaba mis últimas reservas de lucidez.

Lleno a tope en la Sala Apolo cuando Kevin Barnes y sus burbujitas salen al escenario, casi todos disfrazados, pasando debajo del ecran en donde se proyectó imaginería tan kitsch y rara como los títulos de sus canciones (monigotes corriendo con cabeza de martillo y tenazas por manos, por ejemplo). Y con ellos, la fiesta. Como inyectando descargas eléctricas al público moribundo, luego de los 3 días de jolgorio, se sucedieron unas a otras: Suffer for fashion, Heimdalsgate like a promethean curse, Sink the seine, Cato as a pun, Gronlandic edit (con Barnes haciendo de gigante), She's A Rejecter (a golpe de saltos), A sentence of sorts in Kongsvinger, Faberge falls for Shuggie, todas del reciente "Hissing fauna, are you the destroyer?", mientras que del Sunlandic Twins (2004) soltaron las entrañables Requiem for O.M.M.2, I Was Never Young(se extrañaron las trompetas), So begins our alabee, Oslo in the summertime, la joda instrumental que es October is eternal (que sirvió a Barnes para un oportuno cambio de vestuario y no, Luisito, no se desnudó en público), cerrando de la mejor forma con The Party's Crashing Us, para terminar de ponerme contento. Bueno, luego hubo el correspondiente bis y se pusieron a tocar un cover de David Bowie, que por lo menos me sirvió para escabullirme instantes antes del final y así evitar la tromba de gente a la salida. Mientras daba con mis restos en el alabado sea metro me preguntaba si tal vez este fue no sólo mi último Primavera Sound, si no tal vez mi último festival, que uno ya no está pa' estos trotes.

OF MONTREAL - Gronlandic Edit

Tono Dance Punk


En palabras de nuestro amigo Angel:

¿Estás harto de bailar Rock Lobster de B52s en el Sargento por enésima vez? ¿Te aburre el progressive trance y todos los tataranietos de Kraftwerk? ¿Tampoco quieres quedarte en tu cuarto viendo Werner Herzog y escuchando The Idiot de Iggy Pop? Pero… ¿dance y punk? Allá por fines de los setenta y comienzos de los 80s grupos ingleses como Gang of Four, Public Image Ltd., Joy Division, Delta 5 y A Certain Ratio empezaron a fusionar las guitarras fracturadas y la voz desafinada del punk con las gordas y ultra-bailables líneas de bajo del dub africano. En Nueva York el saxofonista James Chance junto a grupos como 8 Eyed Spy, Bush Tetras, Liquid Liquid y ESG inyectaron oscuridad, ruido y heroína al dance, funk y disco. Ahora, grupos como !!!, The Rapture, Radio 4, Out Hud, LCD Soundsystem y Tussle vuelven a la carga con esos ritmos endemoniados fusionados ahora con la electrónica, el industrial y el hip hop. Así que si creíste que los 80s se agotaban en A Flock of Seagulls, Duran Duran y Depeche Mode o que lo único que bailarías en este invierno sería La Rueda de Frankie Ruiz en un tono más sobrepoblado que campo de concentración, afortunadamente estabas equivocado.

Comienzo y final (parte III)

FESTIVAL PRIMAVERA SOUND 2007. Forum / BCN mayo-junio 2007

Al menos esta vez si hubo papelito. Un miserable A4 pegado en la caseta de información que indicaba que los Klaxons habían cancelado (¡Qué pena!) y que su lugar, a las 3:35 AM lo ocuparía Battles. ¿Y quién tocaría en el escenario ATP a la hora que Battles estaba programado inicialmente (las 0:00)? Nadie. ¡Qué genios de programadores! Aunque, hay que decirlo, la mayoría del público salió agradecida con el cambio, ya que no habría cruce Battles-Sonic Youth. Tal vez yo habré sido uno de los pocos. O el único, que este cambio le jodió la agenda y le dejó un forado entre las 21:00 y la 1:30 sin NADA interesante que ver. Pero vayamos a los hechos.

Kimya Dawson

¡Qué cómodo empezar en el Auditori! Bien sentado, a oscuras, sin humos invasores. Y lo de la ex Moldy Peaches estuvo de lo más simpático con su show antifolk. Cálida, bromista, lisurienta.¨Last time I came to Barcelona I made a baby". Invitando a participar al público, olvidándose de sus letras. La gente invadió los escalones para arremolinarse más cerca de quien se sentía muy rara tocando en tales condiciones. Terminó la velada invitando al respetable a hacer una ronda, que luego se cerraría girando alrededor de ella.

Shannon Wright

Hipnotizados. Primero dejando sus torturas al piano, luego jadeando y meneándose a la guitarra, después de nuevo al piano. Solo me despertó del trance una bomba fétida con redondez forma humana que aterrizó al lado mío en medio del concierto ¡Qué asco de personaje! Entonces me dí cuenta, en la vuelta de Wright a las teclas, que el acoplamiento (luego de la agitación en las cuerdas) le costó un tanto, haciendo el cover de Asleep (The Smiths) un poco descompasado, para luego coger forma de nuevo y cerrar de gran forma. Incomparable.

Venía Jonathan Richman y nos echaron del Auditori, perdiendo nuestra cómoda cuarta fila. Desistimos de volver entrar (otra de las gracias administrativas) al ver la cola gigante, además que lo de Richman era sólo por curiosidad. Nos conformamos con ver a Ted Leo y sus Pharmacists y a Durutti Column (que ya había visto hace un par de años en el Sónar) sin mayores emociones.

Architecture in Helsinki

Ya me lo olía. Sobre todo tras oír su último álbum, que coquetea con el hip-hop sin recatos. A partir del prometedor Fingers Crossed (2004), con ese pop lo-fi un tanto naive, creo que la banda ha ido hacia caminos más bailoteros. Cuesta abajo, para mí. El concierto fueron puros saltos y gritos invitando a la algarabía desbordada, que mucha gente recibió de buen ánimo. No me incluyo.

Patti Smith - Standstill - The Good the Bad & the Queen - Sonic Youth - Lisabö

Hablaba del hueco. Lo mejor de la legendaria Patti fue el sánguche "White Stripes" (queso, tomates secos y salsa pesto) que me empujaba mientras veía a la señora cantando Smells like teen spirit, una de las tantas gracias que se manda a interpretar en su descartable álbum de covers. Standstill es una especie de cruce entre Lucybell y Muse. Cogiendo lo peor de ambos. The Good y etc... ¡Pero qué porquerías hace Albarn últimamente! Primero Gorillaz, y ahora esto, por no mencionar las últimas cosas que hizo con Blur. Un suplicio. Más tarde, la banda de Kim Gordon se puso a tocar el Daydream Nation al completo, tal vez el disco que menos me gusta de la juventud sónica (fans de la banda: apedréenme). Lisabö dicen que es hardcore en euskera. Al menos el típico ritmo hardcore en batería nunca lo oí, aquel que en su época tocaban GBH, 7 Seconds o Minor Threat. Así que me sonó a otra cosa. Me fui resignado al escenario ATP, a mirar los minutos pasar ante el escenario vacío. Cerca de la 1 se apareció alguien de la organización a avisar a los allí presentes (que no éramos pocos) que, por si no lo sabíamos, el concierto de Battles se había pasado a las 3 y media, a lo que la gente respondió entre risas y abucheos.

Grizzly Bear

Creo que fue el segundo día, en horas tempranas. Ví a un par de giles con instrumentos en mano y acento gringo, uno bien chato con pinta de hindú y el otro narizón y alto, igualito a Carmelo Gómez. "¿Quiénes serán estos lornazas? Mejor no digo nada que se me ocurre que estarán detrás de una gran banda", pensé. Así que no fue tanta mi sorpresa cuando vi al mismo dúo al frente del grupo que está detrás del mejor álbum de 2006, según la humilde opinión de los redactores de este blog. Daniel Rossen, Ed Droste y cía. ofrecieron lo mejor de sí, empezando con las notas de Easier, pero metiendo otra canción dentro de ella (¿nuevo tema?), luego enlazaron una tras otra las canciones de su "Yellow House", resaltando Knife (ver) y el gran final con On a neck, on a spit. Aunque no sé a quién se le ocurrió invitar a Zach Condon (Beirut) y un tarado VJ de MTV a dar palmas y bailes en el escenario (ver).

múm

Podría haber visto un pedacito de Wilco. Era el día de Wilco, una de mis bandas favoritas. Pero más pudo la comodidad del lugar en el que estaba en las gradas, que ya los he visto 2 veces y que el último álbum, por más que esté bueno, no lo es tanto como los anteriores. Y yo esperaba ver a estos islandeses desde hacía tiempo. El punto en contra era la hora (la música de múm a las 3:00 AM puede arrullar al más reacio). Pero no fue tal. El par de nuevos fichajes femeninos se encargaron de mantener al público atento, y los nuevos temas del álbum que está por venir sonaron de lo más bien (en especial Don't pull his legs off), por más que ahora estén dejando la base electrónica. O al menos eso parece. Mis restos se pasearon por el escenario de Battles antes de emprender retorno a camita.

SHANNON WRIGHT - Black little stray

Comienzo y final (parte II)

FESTIVAL PRIMAVERA SOUND 2007. Forum / BCN mayo-junio 2007

Viernes por la mañana. Bueno, no, las 5 PM, que no parecían. Nadie lo fue a ver. Aunque había más gente en las gradas o tumbada en el pasto de la que se ve ahí. Y no es que me interesara mucho lo de Death Vessel, pero era lo que tocaba, por horario y alternativas. Parecía broma cuando asomó así sin presentarse, pudiendo pasar por sonidista (si hasta de negro iba) y no estuvo mal, si a uno le gusta el folk (ver). Aunque si de público escaso hablamos, antes ya había estado viendo a unos Kiev Cuando Nieva, que sonaban mejor en myspace. Bueno, tampoco ayudó el atronador ruido invasor del escenario contiguo, donde estaban haciendo "pruebas de sonido". Eramos 40 personas. Contadas. Lo de Portastatic después tampoco cambió demasiado el panorama. Se dejaron oír y mejoraron hacia el final. Pero ya no son Superchunk hace rato.

Billy Bragg

Habló y contó chistes de monjas más de lo que tocó ¡Pero qué tal showman puede ser este señor! Además, puso en manos del público a elegir si una canción de Bob Dylan o una de Elvis Presley. Tras votación pareja (servidor eligió a Dylan), se puso a tocar una de los Carpenters cagándose en todo el mundo, para interrumpirla con un "Oh, so you actually thought I was gonna play that crap? Fucking Bob Dylan!" y Don't think twice it's alright (según me acotan) corrigió el rumbo. Ya sólo por el buen rato valió la pena la excursión al Auditori. Porque nunca como este año se volvió la cosa así, no solo por la distancia (inevitable) si no porque había que salir del recinto para luego entrar al sitio este (larga cola mediante, si uno quería ver el concierto desde el principio) y al terminar otra larga cola para volver a entrar. Como para pensárselo 2 veces.

Blonde Redhead

Primer "must" del día (y casi primero del festival). Lo dividieron por la mitad. Una para promocionar "23", su último (y muy buen) álbum y la otra para tocar algo anterior para los fans, que los había en más cantidad de lo que pensaba. Resultado? Muy bueno por ratos, aunque abusaron de voces y hasta guitarras pregrabadas. Y otras veces parecía que el fuerte viento se la iba a llevar a la ondulante Kazu Makino con todo y micro. Me quedo con Dr. Strangeluv y Falling man.

The Fall

Esto fue una regresión. Ante mí pasaron las imágenes de mí mismo hace 20 años, con los pelos parados, los jeans rotos, la casaca negra con la A atrás, los brazaletes de púas. Y el tipo éste cantando como si recitara, siempre en la misma postura. Edu me decía que James Murphy saca de Mark E. Smith mucho de su estilo vocal. Me quedó clarísimo. Se pone los guantes, se pasea por el escenario y empieza a joder a los músicos, bajándoles los amplis, le quita el micro a una que parece su hija (y que seguro se la levanta en sus ratos libres). Pura intensidad. Me quedé boquiabierto. Eso pasó.

Band of Horses

Ni Beirut (que me disculpe el Chato Heston) ni Spiritualized (que me perdone JAC). El infame triple cruce de horarios se inclinó al final a favor de esta banda de Seattle y no me arrepentí. Aunque un puto micrófono estuvo a punto de joder la velada. Primero soltaba descargas eléctricas y luego no funcionaba. Wicked Gil la tuvieron que arrancar de nuevo. Que igual sonó estupenda. Así como The funeral, The first song, The Great Salt Lake y en especial Weed party. Me tuve que ir antes que acabara para al menos ver una parte de Sr. Chinarro en donde el sonido ahí sí que dejó mucho que desear. Demasiado bajo y la voz de Luque (que de por sí ya es grave) casi ni se oía. El rayo verde y Del montón y a curiosear un rato lo que hacían Maxïmo Park al lado. Para qué. Esta nueva pose de Paul Smith con el sombrerito. Todo demasiado sobreactuado. Me quedo con el recuerdo de lo que ofrecieron en 2005 y eran una banda emergente y no las estrellas que se creen ahora.

Modest Mouse

"¿Me dejas pasar?" La banda de Isaac Brock empezaba a agrarrar vuelo con Float on, así como el numeroso público empezaba a dar saltos. Empezaba a contagiarme de los guiris (léase: turista por lo general noreuropeo que vienen a España en búsqueda de playas y fiesta) que eran clara mayoría en un recinto más bien pequeño. Y la maldita interrupción. Volteo y miro a una fulana con 4 cervezas en las manos, miro a mi alrededor y solo veo una masa compacta de cuerpos agitándose. "A donde te voy a dejar pasar? (m'hijita)". Vuelvo a lo mío, tratando de retomar donde estaba. Cuando lo vuelvo a oír, más fuerte "¿Me dejas pasar?" Ya ni volteo y la susodicha no duda en espetarme "¡Hijo de puta!" ...? "¡La tuya!" Pero ya no me oye, la veo rodeando a la gente y avanzando a trompicones, en su importante tarea de llevarles las chelas a su grupete de amiguitos en medio de la euforia de uno de los conciertos más esperados del festival. Pasada la anécdota, el caso es que la banda se centró en sus 2 últimas producciones, dejando a los fans de toda la vida un tanto frustrados. Eso sí, una sorpresa ver a Johnny Marr con la misma pinta que cuando tocaba en The Smiths, como si los años no hubiesen pasado en vano.

Built to Spill

Bueno, antes tocó Low, que gustó mucho a sus incondicionales. Al que escribe le dio mucho sueño. Igual, una vez terminado, como con un resorte, salté de las gradas a posicionarme en las primeras filas ante uno de mis más esperados conciertos. Con retraso y con problemas de sonido que se arrastraban desde lo de Band of Horses, líneas arriba. Desde donde estaba, la voz de Martsch se oía muy bajo y por más que el hombre se quejó, la cosa no se arregló nunca. Los más críticos dirían que tocaron sin ganas. Tampoco ayuda que Doug sea más seco que un pié. Pero igual lo disfruté como nunca: Carry the zero, Else, Goin' against your mind, Made up dreams, Strange, Stop the show. Y lo mejor fue cuando hice contacto telepático y le pedí a Doug que por favor se tocara "esa" canción mientras sacaba la cámara. No lo podía creer cuando hacía click y veía mis deseos recompensados (con perdón por el sonido):

BUILT TO SPILL - Fly around my pretty little miss

Comienzo y final (parte I)

FESTIVAL PRIMAVERA SOUND 2007. Forum / BCN mayo-junio 2007

Se aproximaban las 6 de la tarde y el último rush en el curro se me confundía con la media sonrisa que tenía al estar próximo el comienzo de estos (ahora) 4 días de música en vivo casi ininterrumpidos. Así que me escapé media hora antes del toque de campana, calculando llegar lo suficientemente a tiempo para acreditarme con calma y tontear un poco antes del concierto de Herman Düne a las 20:15, primero en mi "itinerario". Conforme me fui acercando a la plataforma aquella de concreto con la mole triangular de Herzog y De Meuron (que cada día me gusta menos) me llamó la atención la poca señalización y la medio escondida posición del punto de canje. Llegado ahí me tocó la cola que horas más tarde sería la perdición para los tardones. Lo mío fue chancay de a 20 comparado con las colas de 1 o 2 horas (según supe) que otra gente tuvo que sufrir. Lo que decía, falta de información, señalización, orden, personal, entre otros nos hacían prever que esto solo sería una de las tantas perlas que aparecerían conforme el festival siguiera su curso.

Herman Düne

Falta de olfato. O de viveza. O qué sé yo. El tema es que a estos señores los reprogramaron para que tocasen 1 hora antes de lo previsto, esto sin que te lo avisen a la entrada, sin que lo peguen en algún papel. Nada. Edu y yo nos intalamos al frente del escenario Rockdelux preguntándonos que habría pasado con Comets on Fire que no tocaban. Se habrán caído del cartel. Mientras me enseñaba su nueva I-pod a mis oídos llegaban tonadas que me sonaban familiares, pero que no terminaba de identificar. La música de fondo, será. Más adelanta y por otro sector del recinto, nos encontraríamos con una pareja amiga de Edu, que nos contaron del cambio de horario y ahí cobré conciencia de mi falta de olfato. Aquello que había oído antes a lo lejos era la banda en cuestión en plena performance. En el trayecto de regreso al escenario Estrella Damm el lado femenino de la pareja en cuestión me comentaba con cara de aburrimiento que cada año dice que no volverá al Primavera Sound, y que cada año termina cediendo. Que cada vez es menos lo que rescata de las bandas nuevas (ponía como ejemplo la broma de No-Neck Blues Band del año pasado) y que estaba cansada de las bandas que repiten edición tras edición (Sonic Youth). Pero como a mi más me interesaba alcanzar siquiera el final de los ya citados, corté la cháchara para apurar la marcha y al menos alcanzar el final del concierto. Que fue eso. Lo único que ví, 2 canciones un tanto sosas y a enrrumbar pa' otro lao.

Dirty Three-Melvins-Elvis Perkins-Slint

Lo expertos en llegar a los finales. Eso parecía, ya que luego de aburrirnos con el set de Dirty Three, un inusual trío de violín, guitarra y batería, cogimos rumbo (otra vez) hacia el ATP y llegamos justo cuando Alexander Tucker tocó las últimas notas de su repertorio. De buena gana me hubiese quedado ahí a esperar la aparición de Elvis Perkins, hijo del desaparecido Anthony Perkins (el actor de Psicosis), pero más pudo la curiosidad de Edu por ver algo de metal (porque eso de grunge, muy poco). Influencia de muchas bandas (Nirvana a la cabeza), a los Melvins nunca les he encontrado mayores gracias (ver extracto). Así que luego de sufrir unas cuantas canciones finalmente logré convencer a mi escudero a volver nuestros pasos hacia el ATP. Correcto lo del folk del señor Perkins, pero algo monótono luego de la tercera o cuarta que te soplas. Empezaba Slint (si, los míticos, los imprescindibles, blablabla) y ooootra vez a moverse de escenario. Pero en esta oportunidad ya ví que tendríamos que forzosamente separarnos para el resto de la noche, ya que más podían mis ganas por ver el directo de una banda primeriza en el escenario adyacente.

Parenthetical Girls

"I wanna have a picture with Billy Corgan" Reclamó al menos un par de veces Zac Pennington, con esa voz a medio camino entre Brian Molko (Placebo) y Brett Anderson (ex Suede). Y el correspondiente look andrógino, claro. Musicalmente más en la onda Suede (para mayores impresiones, ver parte de la gracia acá o curiosear su myspace aquí). Recomendados por un compatriota, programa de radio mediante, salí bastante convencido por lo ofrecido por estos versátiles músicos (cambiaron de instrumento en cada una de las canciones), a pesar de los escasos 30 minutos de presentación y de una no tan afortunada versión de OMD al final.

Smashing Pumpkins

A ver. Nunca fui fan. Ni en sus momentos de gloria (si se quiere). En su época me gustaron algunas canciones sueltas, esas que se sabe todo el mundo. La última etapa de estos ya la sabemos, por no decir la de Corgan en solitario. Pero bueno. Sale al escenario el pelado con gigantezca bandera de fondo, túnica sacerdotal (ya sabemos que el tipo se la cree sin remilgos) y nueva agrupación. De los Pumpkins originales solo está el resucitado Jimmy Chamberlain. Iha y D'Arcy quedaron fuera, ya que Corgan decidió rearmar el grupo con "músicos profesionales" (?) El repertorio, correcto, dentro de lo esperable. Un miti-miti entre temas nuevos (que sonaron bien torrejas) y sus clásicos, que hicieron que sus innumerables fans allí presentes llegaran al éxtasis. De todo lo que tocaron (que fue bastante), sevidor se queda con Thirty three, Cherub rock y ésta.

Fujiya & Miyagi

Mi sorpresa particular. Este trío inglés (porque no son dúo, ni tampoco japoneses) era lo único que, a priori, me rescataba el día. Pero más que nada por descarte, siendo además mi opción para evitar tener que soplarme a los White Stripes, a la misma hora. Se tocaron casi todo el "Transparent Things" (2006) y la canción que me los hizo conocidos, Electro-karaoke. Lograron congregar un buen público, propiciando al baile, a pesar de ser un escenario secundario. Al final serían también lo más cerca a la electrónica que estuve en todo el festival, y de la cual hubo bastante. Terreno que compete más a nuestro FAC 081675.

FUJIYA & MIYAGI - Transparent things

Pasajes de una vida imberbe y miserable

THE TWILIGHT SAD - "Fourteen Autumns And Fifteen Winters" (2007)/ Fat Cat

En las secundarias de Escocia se inhala un pegamento distinto al del resto del mundo: uno que adhiera la niebla húmeda al cerebro, uno que estampe en la memoria, escenas de melancolía y pena. Pasar por catorce otoños y quince inviernos escoceses puede ser la invitación impostergable al suicidio. O a formar tu banda y buscar el gran disco, el clásico: tu propio Psychocandy, tu The Three EPs, tu The Boy With The Arab Strap, tu Screamadellica. Tu propio Heaven Or Las Vegas.

Dejan paso entonces esas huellas de adolescencia y el martilleo incansable de los recuerdos, al devenir de un lenguaje musical propiamente británico. Entre guitarras que reverberan, baterías que adhieren una energía adolescente a la lista de reclamos adolescentes (la portada dice muchísimo de este disco) y un lejano acordeón, The Twilight Sad suelta ese rollo tan viejo como la humanidad: incomprendido entre la flaca de turno, tus viejos, tu familia, tus amigos. Una fórmula que había llevado, con menos fortuna y talento, Travis a fines de la década pasada, y hasta ahí llegamos con la comparación: lo de Cold Days From The Birdhouse es una síntesis del disco -shoegaze, noise, britpop y un dramatismo digno de Mogwai para romper el lirismo a punta de batería. La lista de bandas que los influencian no llama la atención acá, sino la calidad y maestría para deshacerse de ellas y lograr un lenguaje coherente.

No es que la adolescencia se haga mas miserable, en última, en Glasgow. En Lima también te tienes que bancar ese teatro tragicómico, con un cielo de fondo que asegura ser la imágen de tu destino, puntualmente en cada invierno. También la humedad inunda tus pulmones, (y con equipos de futbol que no ganan nada que no sea el campeonato local)... la adolescencia es miserable, acá, allá y en la China. Pero en Glasgow tienes otra banda sonora, y eso hace la gran diferencia.

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The Twilight Sad - Cold Days From The Birdhouse

Remixeando el rock

LCD SOUNDSYSTEM – “Sound of silver” (2007) / DFA

¿Cómo imaginamos los fans musicales nuestro primer álbum, si nos dedicáramos ese negocio? Definitivamente tomaría mucho de los gustos e influencias a lo largo de nuestra constante investigación sonora; y en mi caso probablemente sonaría a cualquier trabajo de la banda de James Murphy: en esa coctelera de diversos fluidos llamado LCD Soundsystem, tenemos punk, funk, techno, acid, post-punk, new wave y hasta filter disco mezclados de exquisita manera.

Si el primer brebaje fue un reinvento de la electrónica (pues los singles del 2004/2005 y el álbum homónimo fueron ejemplos de cómo darle músculo y corazón al dancefloor), este segundo trago es más bien una nueva recreación del rock en base a la tecnología de los últimos 30 años (algo que se aprecia mucho mas en su puesta en escena – ver articulo que escribí sobre el festival Motel Mozaique). “Sound of silver” es un paso adelante en relación a homónimo debut “LCD Soundsystem” (DFA/2005), pues tenemos a un Murphy de mejor (y mayor) trabajo vocal, vitales letras y un sonido mucho mas pulido principalmente apoyado en una percusión potente y profundos bajos.

Ponerse al frente de este combo de NY es como sentarse frente al estante lleno de CD’s de variopintos estilos, donde los nueve temas pueden ser considerados singles: “Get Innocuous!” es un “techno remix” del Bowie de fines de los setenta / comienzos de los ochenta, “Time to get away” es como la versión funk (¿o house?) de una canción punk. “Someone great”, y sus sintéticos efectos, es probablemente alguna readaptación “made in Border Community” de algún triste himno pop del oscuro Manchester de comienzos de los ochenta. “Us vs them”, “Watch the stars” y “Sound of silver” hacen brillar la bola de cristal en la pista de baile, pero en una fiesta celebrada en plena efervescencia análoga del garage, el post punk o la “no wave”. Mientras que “New York, I love you but..” parece sacada de algún largo de Lou Reed o de la Velvet Underground.

Si el rock no nos brinda nada novedoso en los últimos años, por lo menos debe seguir dando temas como “All my friends” para envolvernos de su espíritu joven y vital. Grandes y apasionados trabajos como este álbum no me hacen perder la esperanza en el rock.

Link a la web official aquí

Link a My Space aquí

All My Friends


Us Vs. Them

Asalto de almas oscuras

BURIAL – “Burial” (2006) / Hyperdub

Según Toffler, las nuevas generaciones evolucionarán interactuando (o dependiendo) cada vez más con (de) la tecnología para la expansión tanto mental como física. No sé si esta profecía se esta cumpliendo, pero es indiscutible el rápido avance de la high-tech, y su impacto directo en la música. En la ultima década hemos sido testigos de su verdadera democratización, no solo en los accesos para escucharla (solo hay que ver a las disqueras que cada día se discuten su business model), sino también en la ejecución en si. Muchos jóvenes (y otros no tanto, como yo) ahora tienen (tenemos) a la mano una amplia variedad de herramientas, que convierten la combinación de un buen software y una PC en el instrumento ideal (de bajo costo) y el dormitorio en el perfecto estudio. Estamos ante el verdadero movimiento punk.

A pesar de los avances, no hay un positivo devenir en las múltiples propuestas musicales que germinan en todo el orbe: el post rock naufraga hace tiempo en tempestades progresivas desde que Mogwai apuntó al rock; el indie se ha quedado en el dique seco hace ya buenos años (¿por lo menos 10?). Ni que hablar de la electrónica, inclusive la de avanzada, pues el IDM y el ruidismo no han sido capaces de llevarnos a parajes tan excitantes desde aquel ya lejano “Endless summer” (2001 / Mego) de FennesZ; mientras que el lado dance tampoco ha podido consolidar otra escena global desde los sintéticos chispazos microhouse (Villalobos, Luomo, Marc Leclair) ¿Pero es todo tan negro en el panorama actual?

Por suerte el escenario desde el 2006 pinta positivamente “oscuro”, debido al desarrollo de una de las propuestas más interesantes, el cual se viene incubando desde el inicio de este siglo: el dubstep. Esta corriente que se desangra en espíritu urbano y profundo mensaje sonoro “sub-bass”, es una evolución (mas no simple mezcla) de 2 step, hip-hop, dub del mas narcótico, grime no tan rabioso y ambient profundamente denso, con pinceladas drum n’ bass que nos hacen pensar en un trip hop mucho mas contemplativo y a la vez callejero.

Este fenómeno definitivamente inglés se ha desarrollado principalmente en el deprimido sur londinense, sembrando una movida de autogestión (derivada de la ascendente tecnología), que recoge sonoros testigos de todo un ghetto con músicos como Oris Jay, Kode 9, Digital Mystikz. Apoyados por Mary Ann Hobbs considerada como la verdadera impulsadora y madrina del género; la cobertura cada día es mayor, siendo considerados por “The Wire” (en este mes de Mayo) como la última mutación del dancefloor ingles; inclusive el sello Soul Jazz ya lanzó al mercado “Box of dub”, primer compilatorio indispensable del genero.

Pero el momento mas inspirado (y de explosión mundial del genero) fue el año pasado con el lanzamiento de “Burial”, álbum debut del misterioso productor inglés que se esconde bajo el mismo alias (personalmente fue el mejor largo del 2006, pero mis camaradas no lo habían escuchado y no pudo salir en el ranking). Editado por Hyperdub, “Burial” es un inquietante viaje a un mundo de atmósferas pesadas y oscuras, cuya principal valía es la melancolía (o angustia) que exhala cada uno de sus surcos. Cada efecto (además las voces -o deberíamos llamarlos murmullos-) en un referente directo a las sensaciones humanas / orgánicas, concretando un escenario más abstracto que el grime, pero sin llegar a la matemática obsesión del IDM/Ambient. “Distant lights” y sus efectos de cuchillas, es el perfecto vistazo citadino para nocturnas y desperadas almas. “Space ape” y sus ligeramente acelerados bajos, se oyen como la confesión de un asesino (¿o víctima?). “Wounder” es una angustiante persecución - o búsqueda - en calles “techno-lógicamente” urbanas. “Night Bus” y “Forgive” son solitarios paseos ambient en acuosa solución (sea lluvia o playa). “You hurt me” es una acelerada versión “beat” de la autoflagelación mientras “Broken home” es casi un "soul" de principios de los setenta sumergidos en pura melancolía dub.

Más cercano a Basic Channel o Rhythm & Sound que a Pole, Plasticman o a cualquier miembro del colectivo Metalheadz, este álbum es un nuevo punto de inflexión en la electrónica, obra que va a necesitar de mucho esfuerzo para ser superada en los próximos años.






Link al sello Hyperdub: http://www.hyperdub.com/


Lamentablemente no hay mayor info ni fotos sobre este artista.

Amor en tiempos de farándula

DELIRIOUS / Dir. Tom DiCillo (2007) EE.UU.

"Hey now now, we're goin' now now, and we ride the bus there..." Hacía tiempo que no se me pegaba tanto una canción de una pela. Canción que solo pude constatar al vuelo en los créditos finales (¿Por qué los pasarán siempre tan rápido?). Canción que tal vez sea el one hit wonder de los neoyorquinos The Cloud Room, aunque, siendo justo, por ahí se salvan unas 2 o 3 más en su álbum debut de 2005. Canción que consiguió mayor fama, según descubrí en la web, gracias a un comercial de Pepsi (no veo mucha tele, así que no me entero de esas cosas).

Así que por ahí bien, un buen soundtrack, dentro de mis cánones, ya me pueden alegrar la visión de un largometraje (quítale el soundtrack a Maria Antonieta y tienes un bodrio soberanamente caprichoso y aburrido). Por más que los Dandy Warhols (mala copia de los Stones, a los que además no trago) de los créditos iniciales no me cuajen del todo. A esto le añadimos a un cineasta al que descubrí hace poco como Tom DiCillo, uno de los tantos perfiles bajos (si cabe) del cine independiente norteamericano, director que me causó muy buena impresión con su "Living in Oblivion" (1995), que pude ver en al ahora desaparecido ciclo de "Cine Sin Techo" y cuya historia va acerca de un cineasta independiente (valgan las redundancias) y las vicisitudes que éste pasa en el rodaje de una película, que cuenta en su elenco con dos de sus actores fetiches, Catherine Keener (que interpretó al amor obsesivo del titiritero en Being John Malkovich) y Steve Buscemi (el recordado Mr. Pink de Reservoir Dogs).

En Delirious DiCillo se mete en el mundo paparazzi. O más bien es el background de una más bien insípida historia de amor que suena a telenovela mexicana. Niño vagabundo sin hogar (pero con buena pinta) conoce a estrella tipo Britney, que a su vez es una niña rica incomprendida y, oh sorpresa, se enamoran a pesar de las diferencias, bla bla bla. Nada nuevo ahí. Por eso, la gracia está en el aderezo. El mundo del espectáculo y los parásitos que viven de él. Es ahí donde surge enorme Steve Buscemi, que da vida a Les Galantine, que vive de tomar fotos entrometidas e incómodas a los famosos. Cínico, engreído, maniático, dota a la cinta de humor y gracia únicos. Es el retorcido gnomo (en palabras del director) que se jacta de tener fotos de Elvis Costello sin sombrero y que ayudará al buenote de Toby (Michael Pitt) a la espera de una jugosa retribución.

Entonces, diríamos que esa es razón suficiente para ver el film. Aunque, es cierto, he de reconocer que tengo debilidad por Buscemi (me acuerdo también del papel del secuestrador en Fargo o del primo de Tony en The Sopranos). En el plano profesional, claro. Porque si se tratara de otra cosa, para tal caso, elegiría a Michael Pitt. Y este post ya me está saliendo un poco gay, así que mejor lo termino aquí.

Trailer

Nace una diva

SHANNON WRIGHT - "Let in the light" (2007) BMI

A Roos le gustó mucho Amélie. A mi me pareció una película simpática, sin llegar al grado pasional que en algunas personas ocasionó esta obra de Jean-Pierre Jeunet. Y, además, o como por consecuencia, le gustó mucho el soundtrack. No tardó demasiado en averiguar que quien estaba detrás era el señor Yann Tiersen, personaje que si no anda metido en alguna produción cinematográfica, graba álbumes que suenan a bandas sonoras. En ese rango, por aquí cayó a mis manos el muy estimable aunque un tanto monótono "Les Retrouveilles" (2005) y casi al mismo tiempo, mi mujer se decidió a comprar un disco grabado en 2004, del francés en colaboración con una música norteamericana cuyo nombre me sonaba mucho y no lograba encajar en alguna banda legendaria. No le pusieron título a esta colaboración a dos bandas, en donde la voz de Shannon Wright brillaba dentro de la cadencia de pianos y cuerdas, por momentos aullando a la manera de Polly Jean Harvey en sus épocas más ásperas.

Disco preambular, entonces. Porque a raíz de éste saqué en cuenta que ni banda legendaria ni nada, porque veamos a quien le suena el grupo Crowsdell (por más que digan que fue una aclamada banda de indie pop en los 90). Wright ya lleva unos cuantos años en el mundillo musical en solitario, con la nada despreciable cifra de 6 álbumes en su haber. Más adelante y a través de las filtraciones cibernéticas a las que me he vuelto adicto llegó a mis oídos este "Let in the light". Y de aquí la marcha a atrás, con la única suerte de encontrar el "Maps of Tacit" (2000) en donde los chispazos llegan desordenadamente en una producción lo-fi a base de piano, casi como un esbozo del álbum que nos ocupa. Otro punto de referencia sería el disco antecesor, "Over the sun"(2004), mucho más guitarrero y gritón (si me permiten).

Por lo que vuelvo al "Let in the light", que de eso se trata, del salto a las ligas mayores. El piano de Defy this love nos traen de pasadita a aquella Tori Amos que todos extrañamos y, para terminar de ponerle coordenadas, viene luego St. Pete que se acerca esta vez y a guitarrazos a la ya mencionada P.J. Gran comienzo solo superable por la subsiguiente y estremecedora You baffle me. El resto de la obra mantiene el nivel, con mención aparte de Steadfast and true, donde nos demuestra una vez más su fuerte en los teclados. Qué más decir, que además parece que la originaria de Jacksonville (ahora afincada en Atlanta) en escenario es una fiera, algo que tendré la suerte de ver en vivo dentro de poco, y que espero se asemeje a esto:

Portray


Oír (myspace)

Bajar (megaupload)