Nace una diva

SHANNON WRIGHT - "Let in the light" (2007) BMI

A Roos le gustó mucho Amélie. A mi me pareció una película simpática, sin llegar al grado pasional que en algunas personas ocasionó esta obra de Jean-Pierre Jeunet. Y, además, o como por consecuencia, le gustó mucho el soundtrack. No tardó demasiado en averiguar que quien estaba detrás era el señor Yann Tiersen, personaje que si no anda metido en alguna produción cinematográfica, graba álbumes que suenan a bandas sonoras. En ese rango, por aquí cayó a mis manos el muy estimable aunque un tanto monótono "Les Retrouveilles" (2005) y casi al mismo tiempo, mi mujer se decidió a comprar un disco grabado en 2004, del francés en colaboración con una música norteamericana cuyo nombre me sonaba mucho y no lograba encajar en alguna banda legendaria. No le pusieron título a esta colaboración a dos bandas, en donde la voz de Shannon Wright brillaba dentro de la cadencia de pianos y cuerdas, por momentos aullando a la manera de Polly Jean Harvey en sus épocas más ásperas.

Disco preambular, entonces. Porque a raíz de éste saqué en cuenta que ni banda legendaria ni nada, porque veamos a quien le suena el grupo Crowsdell (por más que digan que fue una aclamada banda de indie pop en los 90). Wright ya lleva unos cuantos años en el mundillo musical en solitario, con la nada despreciable cifra de 6 álbumes en su haber. Más adelante y a través de las filtraciones cibernéticas a las que me he vuelto adicto llegó a mis oídos este "Let in the light". Y de aquí la marcha a atrás, con la única suerte de encontrar el "Maps of Tacit" (2000) en donde los chispazos llegan desordenadamente en una producción lo-fi a base de piano, casi como un esbozo del álbum que nos ocupa. Otro punto de referencia sería el disco antecesor, "Over the sun"(2004), mucho más guitarrero y gritón (si me permiten).

Por lo que vuelvo al "Let in the light", que de eso se trata, del salto a las ligas mayores. El piano de Defy this love nos traen de pasadita a aquella Tori Amos que todos extrañamos y, para terminar de ponerle coordenadas, viene luego St. Pete que se acerca esta vez y a guitarrazos a la ya mencionada P.J. Gran comienzo solo superable por la subsiguiente y estremecedora You baffle me. El resto de la obra mantiene el nivel, con mención aparte de Steadfast and true, donde nos demuestra una vez más su fuerte en los teclados. Qué más decir, que además parece que la originaria de Jacksonville (ahora afincada en Atlanta) en escenario es una fiera, algo que tendré la suerte de ver en vivo dentro de poco, y que espero se asemeje a esto:

Portray


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Posibilidades que confunden

THE SIX PARTS SEVEN - "Casually Smashed To Pieces" (2007)/ Suicide Squeeze

Hay ciertos caminos que preferimos obviar. Caminos como el de la auto-complacencia de la música instrumental. Suscribo, como Tony Wilson -o como el que ideó Michael Winterbottom- que el jazz es el último refugio de los que no tienen talento: Jazz musicians enjoy themselves more than anyone listening to them does... Este disco, que no tiene nada de jazz, se acerca mucho al vicio de escucharse a sí mismo. Y, sin embargo, nos deja disfrutar a nosotros también.

Entiendo, por supuesto, que no está escrito en ningún manual que las canciones deban tener letras. Menos aún cuando las mismas, a diferencia de -por ejemplo- el score de una película, han sido explícitamente dejadas de lado, pues el mínimo fraseo sonaría residual. No obstante, estas no son notas que busquen el primer plano: casi reclaman el acompañar intenso de alguna experiencia vital, el desplazamiento de la cámara por tu rutina diaria, el eco de tu silencio.

Delgada línea la que recorre entonces el último esfuerzo de la banda de Kent, Ohio. Cuesta poco, y acaso dependa del oyente, catalogarlos como música de fondo. Algo mas de media hora total y canciones de irregular duración -la mayoría no llegan incluso a los 5 minutos-, llevan a algunos a ubicar este álbum, con mas ligereza que culpa, en territorio post -rock. Digamos que se acerca algo a ligeros cortes de Broken Social Scene, Godspeed You Black Emperor! o, palabras mayores, Slint. Pero este acercamiento es demasiado pop, débil y fugaz como para encasillarlos en esas ligas.

En los recurrentes enclaustramientos que los estudiantes solíamos vivir a fín de ciclo, en las horas robadas al sueño por cumplir con el trabajo, en la infinita espera del descongestionamiento del tránsito. En la charla pausada y calma, en los rostros y escenarios que se suceden uno a otro por la ventana del bus, en el intenso divague de imágenes y memorias al que te lleva un buen libro. En tu reproductor personal de música. En todos ellos, y en cada momento secundario, hay un track de este disco para poner. Asegurado.

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THE SIX PARTS SEVEN - CONFUSING POSSIBILITIES

La Biblia de buenas intenciones

The Arcade Fire – "Neon Bible" (2007) /Merge

Debe ser muy difícil explicar la presión generada en la banda de Win Buttler al enfrentarse ante la grabación de su segundo álbum; lo digo, teniendo en cuenta lo duro que es para mí hacer solo una reseña de esta nuevo largo de la banda de Montreal.

El mundialmente aclamado “Funeral” (Merge – 2004) es, musicalmente hablando, una de las mejores piezas musicales del indie rock en los últimos años, y personalmente uno de los trabajos que más me han logrado conmover: me dio un segundo respiro mientras vivía en Europa, ese triunvirato de los “Neighborhood” intimó mis noches holandesas; reafirmó mi amistad, pues los descubrí a través de la red gracias a un buen amigo que estaba al otro lado del charco, y gocé de un gran concierto al lado de camaradas que llegaron desde Lima. Entonces, ¿que podría esperar de este “Neon Bible”?. La valla era muy alta.

La primera impresión no fue la mejor, pues “Intervention” a la primera escucha no me enganchó. De hecho no era el ambiente preciso: viernes en la noche, listo para salir y propalado en un programa “dance” como el de Annie Mac, nadando en medio de puro portazo “beat”. Naufragio en emoción.

Algunas semanas le di una oportunidad al álbum completo y la sensación permanecía, ¿qué había pasado con los Arcade Fire?. Musicalmente seguía siendo un derrame de sudor y lagrimas, reafirmando un distintivo sonido made in Arcade Fire: cambios de ritmo que nos hacen saltar en medio de la letanía -esas percusiones y violines de la inicial “Black Mirror”- , pop infectado de country / folk -“Keep the cars running”- y de trallazos new wave – el inicio de “Black wave/bad vibrations”-. Pero hay algún tono mesiánico en las letras que no llega a conmover, de repente las giras mundiales con grandes estrellas del rock hicieron madurar a estos canadienses, pues este trabajo es literalmente un “Biblia” de buenas intenciones, tocando temas mucho mas grandes. Nuestra pequeña e introspectiva alma no se identifica del todo.

A esta producción se le pueden atribuir distintos calificativos, pero no el de trabajo menor y desechable, especialmente con una segunda mitad de mucha intensidad (contrario al primer álbum donde las 4 primeras canciones eran la base para considerarlo un clásico), de repente “The well and the lighthouse”, “(Antichrist televisión blues)” y “Windoswill” sean los nuevos Neighborhood´s, pero es definitivamente la acelerada, pulsante y orquestada versión de “No cars go” sea lo mejor del álbum. Confimada la teoría.
Links:
Official website: http://www.arcadefire.com/
Para que puedan ver el concierto que les hablaba en el Melkweg de Amsterdam (año 2005): http://fabchannel.com/the_arcade_fire
"Intervention" @ Canterbury High

Progresivamente hablando

Concierto de Deerhoof. Sala Apolo [2] / BCN abril 2007

- Habla man, que tal. Esta es la cola?
- Eso parece. No ibas a venir con Maru y JAC?
- No, al final arrugaron. Quise convencer también a Chiquilín, que está de paso por Barcelona, pero naranjas, dizque está trapo.
- Es que además quién manya a estos tíos.
- Si pe. A mi me jode que lo hayan programado tan tarde. Yo a estas horas estoy más del otro lado.

(La cola avanza, vano intento de Edu de hacer valer su abono 2007, solo cuenta el del año pasado, que vaya a saber dónde lo habrá metido)

- Manya, no había entrado a esta sala antes, no está mal. La cabina del DJ aquí al lado... Mira, con esta trama metálica de recubrimiento pega su nota. (Hablando a los gritos, el DJ mete mucho volumen y la sala está medio vacía).
- Si, le va bien el rollo jaula.
- Vamos a sentarnos un touch, ahí se ve una banca.
- Vale.
- Puta madre, ya se pusieron a fumar.
- No huevas, es que estamos en el área de fumadores.
- Ah chu! Zafarrancho entonces. Y por qué solo les pondrán banca a estos viciosos?
- Porque son mayoría. O porque son de peso, que es lo mismo.

(Momento en que atizbo en una esquina el infaltable puestucho-mesita de venta de CDs, vinilos, posters, polos, chapitas, infaltable en todo concierto minoritario)

- Oe, ves a ese de ahí con el pelo chistoso?
- Ya
- Es el baterista. Que cague de risa que esté ahí!
- Se las tienen que agenciar pe. Parte de la promoción será. Anda a pedirle tu autógrafo. Ya cuantos vas en tu colección?
- Colección? Con las justas una firma de David Gedge en un trozo de entrada.
- Ah. Pero estás seguro que es él? Si no, alucina que roche!
- 100% seguro. Ese cacharro y esa facha son irrepetibles. Además el huevas la rompe. Ya verás lo monstruo que es. Una pena que Tino no esté aquí.
- Ese compadre está ahorita en lo de Roger Waters.
- Cuanto le habrá salido la gracia? 80? 100 euros? Qué desperdicio!
- Bueno, cada loco con su tema. Ya pes. Tú mismo.
- Si, no? Además me quería comprar el último, que ahí lo rematan más barato.
- Yo me iré a chapar mi chela mientras.

- Hey I was wondering if you could sign me the cd? I'm a big fan of your band!
- Sure man, no problem. Thanks a lot for coming!

(La modestia y buena onda del hombre me hubiese invitado a florear un poco más, pero así a los gritos como que la cosa no fluye. No me queda claro el dibujito que me pone en una de las carátulas intercambiables del álbum, la poca luz no ayuda. Al poco rato el hombre se sube al escenario y luego salen Satomi y Dieterich, para que el respetable se alborote y en masa nos jodan nuestros puestos estratégicos. Nunca faltan los dos grandulones que se te chantan delante tapándote la visión otrora estupenda. O, más adelante, los que entran y salen a empujones, en busca de trago, hablar por el móvil o quien sabe qué otra cojudez. El trío se toca casi todo el Friend Opportunity y los mejores temas, según yo, del The Runners Four, Milk Man y Appel O', Satomi mece a un muñeco -pez? pájaro?- , cual titiritera ante público infantil y al son de Kidz are so small, o ensaya saludos militares con Panda Panda Panda, más tarde alcanzo a ver a una fulana que se contonea estilo Beyoncé mientras la banda escupe Dummy discards a heart -algo no me cuadra aquí-. Un corto bis y el grupo exhausto se retira ante el aplauso de un público mediano pero entusiasta).

- Y? Qué tal? Han estado incluso más bacanes que cuando los vi en el Primavera del año pasado. Cuando tu te estabas soplando a Lou Reed.
- A mi más alucinante que el baterista me pareció el guitarra. Pero nada que hacer que la china es el alma del grupo.
- Ponja.
- Bueno, eso. Yo diría que estos tipos hacen una especie de rock progresivo acelerado y encapsulado, con todos esos cambios de ritmo, redobles y punteos complicados. Pero igual está bien que no haya durado más. Mucho rato de esta música y uno termina con dolor de cabeza.
-Manya, progresivo, no? No se me había ocurrido antes.

Despedida en el cambio de metro y un rato después llego finalmente a casa a inusitadas pasadas las 3 AM. Los huéspedes aún no llegan. Enciendo la luz y destapo el CD para finalmente poder descifrar el garabato que el baterista me estampó en la portada: "Greg".

This Magnificent Bird Will Rise

Caminos encontrados

Two lost souls swimming in a fish bowl

Poca fé queda en mí, la he gastado en una vida que no guarda esperanzas en el cielo, si acaso existe. Las plegarias que aprendí son versos que no comprendo, mas guardo en el destino la explicación a lo que escapa a mi entendimiento. Y solo porque así lo quiero creer.

En la perspectiva del tiempo -y con esto obviamente quiero decir que me siento viejo, a mis 31 años- algunas simetrías y paradojas nos dan la razón. Como la historia de Jeff Buckley y Elizabeth Fraser. Aunque habría que empezar por el padre: Tim Buckley le cantó, en océanos sin naves, a la sirena que lo arrastraba a la muerte. Le pregunta, agitado como la marea, "Did I dreamed you dreamed about me? Where you hare when I was fox?"

Luego viene ella, Elizabeth Fraser, a sumarse al proyecto de 4AD records, This Mortal Coil. El cover de la canción de Buckley fue quizás el más popular de todo el proyecto, y su voz, esta vez ausente de las usuales reverberaciones y múltiples capas sonoras, envolvió una de las memorables escenas de David Lynch.

Y por último, él: Jeff Buckley. Casi desconocido vástago de Tim, le heredó el talento, la voz y un lamentable destino que se lo llevaría joven, al igual que el padre, sin conocer la leyenda que crearía. Un solo álbum grabó Jeff, pero antes de morir supo encontrarse en la vida por entonces atormentada de Elizabeth.

¿Quienes hacen que senderos se crucen? ¿Por qué caminos concurren las almas perdidas? Dice Octavio Paz, en una nota del cuaderno de mi novia: "El mundo cambia/ si dos se miran y se reconocen". Dicen Jeff y Elizabeth, a dúo: "All flowers in time/ bent towards the sun".
Suitaloon y Roos han unido sus vidas en feliz matrimonio, y esa es la razón por la que esta bitácora se tomó una semana muy personal. Los mejores deseos para ambos, a quienes de seguro veré en algún momento, cuando el destino lo dicte.


This Mortal Coil - Song To The Siren



Jeff Buckley - Last Goodbye


Elizabeth Fraser & Jeff Buckley - All Flowers In Time

Birthday Present

We'll be smoking cigars

Hoy cuidé tu despertar. Lo vi venir en un temblor de la sábana, y estremecí los músculos cuando vi pasar frente a mí el recuerdo calendario. Tengo solo horas para llegar al desenlace, no será un momento prescindible. Será, pero no sé aún cómo ni dónde.

Había pensado en regalarte música, busqué en la tienda de discos aquél que te devuelva a tus días de niña, a tus incansables recuerdos, pero ya tienes la discografía completa de Belle & Sebastian. En la sección de películas encontré el drama de aquél que deja su tierra para hacer crecer las alas que su carrera cinematográfica le exige; el recuerdo de su niñez como el pequeño ayudante del cine local llena el resto de la trama. Pasada la emoción, caí en cuenta que ya habíamos visto Cinema Paradiso, ya había sentido el calor de tus lágrimas disimulando las mías en la escena final.

Busqué entonces algo nuevo de Fuguet. Te regalé lo mismo el año pasado, pero creo que me excusaría diciéndote que no olvido las veces en las que has recurrido al chileno para encontrar esa imágen que te permita recordar tu lucha con lo que no es tuyo, la frontera que has querido defender, cuidarte de 'las mandíbulas desencajadas de tanto hablar solo'. No ha publicado nada el cabrón, desde que le dió al cine. Y no, no ha salido ese dvd.

Son las 9:40 de la mañana: pocas horas quedan, pocas cosas, también, que no te haya compartido ya. Quiera el destino que en la hora de tu cumpleaños, sepas perdonar, sepas comprender, que no es fácil sorprenderte. No desde que empecé a sentir que somos solo uno.

¿Alcanzaré a mostrarte éstas líneas?

Sugarcubes - Birthday

Casiotone for the Dream Pop Stone

THEE MORE SHALLOWS - "Book Of Bad Breaks" (2007)/ Anticon

Difícil tarea la de ponerle soundtrack a la rutina: con la desmesura de bandas vaticinadas a ser the next big thing, buscar a una que te agrade y luego defenderla del ya clásico "eso ya se hizo antes" es cosa de locos. Aunque sea norma que la gente no sepa de qué diablos estoy hablando o de donde mierda saco esas bandas, por citar un par de faq's, he de ser muy honesto conmigo para no caer al primer disco que aguanta quedarse por unos dias en el stereo del carro. Demasiado e-bullshit para mi gusto, que es, a fín de cuentas, de lo que trata este blog.

Hay quienes piensan que este momento de la música es genial, a juzgar por la cantidad de bandas etiquetadas como indies. Nace el estilo, muere el concepto, Elio Martucelli dixit. Pienso todo lo contrario: uno tiene que fungir de arqueólogo entre innecesarias, incomprensibles y abominables experiencias, tipo I'm From Barcelona o The Polyphonic Spree, para llegar a algo que bien valga la pena.

Me interno en las poco calmadas aguas del área de la Bahía de San Francisco, superando el fallido entusiasmo de Casiotone For The Painfully Alone (si, también caí por el nombrecito) y llego a Thee More Shallows. Tres puntas (fueron cuatro, pero la flaca quedó de lado), Dee Kessler, 'Chavo' Fraser y Jason Gonzales,
lanzan su primera producción con el sello Anticon, segunda en calidad (mejor fue More Deep Cuts) y tercera de su cosecha. La banda fue nombrada "Thee Shallows"; una notificación judicial les hizo agregar 'More'. El nombre del segundo álbum presumiblemente tuvo que correr la misma suerte debido al lanzamiento, un año antes, de 'Deep Cuts' de The Knife. Originalidad no es precisamente lo que derrochan; calidad si hay en abundancia.

Diferentes niveles de sintetizadores, guitarras y violines de cuando en vez. Exceso de producción, obsesiva búsqueda de la perfección del detalle. Synth pop oscuro, synths, fuzz, vocorders y loops, la configuración nostálgica de moda. Un buen tándem que candidatea a los singles del año con The Dutch Fist y Night At The Knight School. ¿Algo más? OK, díganlo sin miedo: eso ya se hizo antes... Vamos, nadie se ofende. Igual está en algo.

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Thee More Shallows - Fly Paper

Sad, sad day

In memoriam J.F.K.

Esta bala es antigua.


En 1897 la disparó contra el presidente del Uruguay un muchacho de Montevideo, Arredondo, que había pasado largo tiempo sin ver a nadie, para que lo supieran sin cómplice. Treinta años antes, el mismo proyectil mató a Lincoln, por obra criminal o mágica de un actor, a quien las palabras de Shakespeare habían convertido en Marco Bruto, asesino de César. Al promediar el siglo XVII la venganza la usó para dar muerte a Gustavo Adolfo de Suecia, en mitad de la publica hecatombe de una batalla.


Antes, la bala fue otras cosas, porque la transmigración pitagórica no sólo es propia de los hombres. Fue el cordón de seda que en el Oriente reciben los visires, fue la fusilería y las bayonetas que destrozaron a los defensores del Álamo, fue la cuchilla triangular que segó el cuello de una reina, fue los oscuros clavos que atravesaron la carne del Redentor y el leño de la Cruz, fue el veneno que el jefe cartaginés guardaba en una sortija de hierro, fue la serena copa que en un atardecer bebió Sócrates.


En el alba del tiempo fue la piedra que Caín lanzó contra Abel y será muchas cosas que hoy ni siquiera imaginamos y que podrán concluir con los hombres y con su prodigioso y frágil destino.


(De "El Hacedor", Jorge Luis Borges)

Ayer vivimos el horror. Una vez más. Y lamentablemente, ya se hace costumbre en este nuevo milenio; hoy solo quiero compartir esto con ustedes.

Brooklyn Vegan se pone un par:

Marisa Nadler - Virginia.mp3

Chin Up Chin Up - Virginia Don't Drown.mp3

Y yo, dos más:



Link, Cut & Paste

MENOMENA - "Friend And Foe" (2007)/ Barsuk

Fue hace un par de sábados cuando Luke me llamó para ensayar. Una de las cosas que mas me dolieron cuando vine a Norteamérica fue dejar la única banda que tuve a la que le veía futuro. En esos días, con Kenny, el chino Carlos, Julio y Suitaloon nada menos (en las vocales), había un nivel parejo de técnica, una búsqueda similar, un respetable background musical y muy buena onda. Ensayamos cerca de 4 meses, tratando de armar canciones propias, de configurar un sonido. Ahora a la distancia, y consciente que hubiéramos sido una de las 450 bandas que lo hicieron luego, sospecho que, en secreto, queríamos alcanzar al OK Computer. Tal vez los mencionados desmientan lo dicho, pero difícilmente me quiten la idea de la cabeza (de radio).

Ahora en otras latitudes, Luke procedía al interrogatorio de rigor: tus bandas favoritas. Empecé con la lista: Joy Division, Slowdive, My Bloody Valentine. 'OK, no, no las conozco', confirmó mis sospechas tras su silencio, hasta que llegué a Jesus & Mary Chain. 'Ah claro, Jesus'. Y también Pixies, agruegué, sabiendo que no tendría pierde. Así que el sábado estaba ahí, conociendo al baterista -Joe- quien tenía un gusto mas afín (conocía todas las bandas mencionadas, prefería las Fender sobre las Gibson, los efectos digitales). Fue justamente él quien sentenció: 'De los últimos grupos que he escuchado, Menomena. It's fuckin' nuts, dude, like, I don't wanna say it, but shit, like Radiohead, but cleaner'.

Recordaba a la banda por uno de los mejores videos del 2005, aunque la música del mismo no me impresionó mucho. No fue así, pues me bastaron los primeros tres tracks de este disco, que, al igual que el monstruo del video, irrumpe en tu tranquilidad para aventarte retazos de sonidos articulados. Una estética del cut & paste, una prognósis del sonido post-mp3, un incansable bombardeo de influencias que no se esconden, mas bien se ostentan... y son solo 3 puntas de Portland, Oregon, que tienen ya 2 discos anteriores a éste. El recuerdo de TV On The Radio sería injusto aunque obligado, considerando que ambas bandas salieron en paralelo, y que a las dos les ha costado cargar con el suceso de un impecable debút. Prefiero referir, en todo caso, a la arquitectura de Christian de Portzamparc.

¿Se esbozan las percepciones en base a referencias? Rob Gordon (acusado padre putativo de Suitaloon junto con Carrie de Sex & the City) sostenía que no importa quien éres, sino qué te gusta. El maestro Borges, en el célebre epílogo de El Hacedor, señala que "(...) pocas cosas me han ocurrido más dignas de memoria que el pensamiento de Schopenhauer o la música verbal de Inglaterra". Ese hilo de enlaces e hipertextos, de sonidos familiares, de cosas que recuerdan cosas, es el que recorre el disco de Menomena. Y no es otro que aquel que nos acerca, a través de estos pixeles, a tí a y a mí.

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Bajar 'Wet And Rusting' (barsukmusic)

Menomena - Wet And Rusting

Dancing with myself

Concierto de !!! . Sala Razzmatazz 2 / BCN abril 2007

"Ungh ungh ungh", "pow pow pow", O como ya casi todos se han puesto de acuerdo, "chk chk chk". Estos señores fueron el motivo que me llevó a alterar otro fin de semana casero, como ya se me está haciendo costumbre, sobreponiéndome al hecho de que esta vez no había convencido a compatriota alguno para que me haga la taba. Las anteriores incursiones de la banda por la Ciudad Condal se me pasaron por insuficiencia monetaria. Yo, recién aterrizado y con 4 duros en los bolsillos. Así que los tenía de tarea pendiente, sobre todo por el gran disco que para servidor significó el "Louden up now" (2004), ya que el último trabajo de este combo neoyorquino no me ha terminado de convencer.

Fue entonces que enrrumbé hacia Poble Nou, calculando el tiempo, como para evitar a unos teloneros locales que no pintaban bien de antemano. How Dare U se hacen llamar, y van bastante en la linea de otros poco recomendables Humbert Humbert. O sea post punk (underground ahora le dicen a eso) con mira en P.I.L. De todas formas alcancé a ver unas 3 o 4 canciones de estos How Dare U, que al final tampoco estuvieron tan mal, al menos en lo instrumental, ya que la parte vocal... uf. Fallidas émulas de las inflexiones vocales de Johnny Rotten, además de la consabida manía de cantar en inglés, con el inevitable acento castizo ¿Hay algo malo con tu lengua?

Lo bueno era que no había tanta gente en esos momentos y uno podía variar de posición sin esfuerzo, ya que estábamos de nuevo en la caja de humos. A mi que me vengan con historias que no se permite fumar ahí dentro. Con letreritos y un par de giles haciendo rondas con linternas en el intermedio dan risa. Me posicioné primero a la derecha, luego al centro, luego a la izquierda, más atrás, más adelante. No había forma. Así que a tragar humos y "disfrutar" del concierto. Ya lo dije antes, el problema es el mío.

Hasta que al fin salieron. Ocho tipos en ese minúsculo escenario. Y la sala abarrotada. Myth takes de arranque y el señor Nic Offer empieza con sus contorsiones. Con los bailes catárquicos. Con sus saltos hacia el público. Era cierto, entonces. Este hombre por su cuenta se encarga del show, ante músicos tan correctos como estáticos (¿falta de espacio? ). Siguieron con la potente All my heroes are weirdos, empalmada de la mejor manera con Pardon my freedom, para locura general: "Like I give a fuck! Like I give a shit about that fuck!" Luego desfilarían Must be the moon, A new name, Sweet life, el hit Heart of hearts y una de las que más me gustó en vivo, Yadnus, aunque muy cerca quedó Hello? Is this thing on? Casi una hora de concierto, que se completó con el bis de Me & Giuliani down by the schoolyard (a true story) a la que creo le pusieron demasiado grito. Por así decirlo. Que tampoco significa que no se haya disfrutado.

Fin de concierto y espera a que la masa desocupe la sala, para poder retirarme tranquilo y sin empujones y roces innecesarios. Pero más pudo la curiosidad que me llevó a revisar aquello que promocionaban como "after party", en el volante que te entregaban al ingreso. After que terminó siendo, luego de un poco ridículo recorrido cual ganado, un hueco que fungía de bar. Ja. Media vuelta y a tratar de encontrar la ruta de salida.

Heart of hearts

Como quien no quiere la cosa

WILCO - "Sky blue sky" (2007) Nonesuch


No sé cuando pasó, pero el cable llegó a mi casa y me cambió un poco la vida. O me la jodió otro poco más, ya que mis pocas excursiones al exterior se redujeron cero. Me enganché a las películas de HBO y Cinemax, las series de Sony (algunas de dudosa reputación, lo admito), la NHL, la NFL, la MLB. Fue también la época en que más usé el ahora olvidado VHS, por eso de grabar algo de madrugada y verlo a la mañana siguiente. En una de esas, queriendo copiar algo en Film & Arts (¿o era el otro?), me topé con un programa musical singular, donde el anfitrión presentaba bandas ubicadas en escenarios alrededor del mismo, para luego tocar música en vivo mientras la cámara rotaba en cada turno. Hablo del Later with Jools Holland, claro, por donde han pasado muchos grupos de peso, principalmente a lo largo de los 90.

Fue gracias a este señor, dotado además en los teclados y ex miembro de Squeeze, que descubrí a una de las bandas mas entrañables de las que hoy en día copan el panorama indie. En aquella oportunidad presentaban el "Summerteeth" (1999) y quedé predido a Can't stand it. Me tomó bastante tiempo poder hacerme con el disco, que a pesar del tufo beatle-esco (nunca fui fan de los de Liverpool), tenía otra joyas como A shot in the arm, I'm always in love, Nothing'severgonnastandinmyway (again) o la preciosa (en palabras de Gonzalito) How to fight loneliness.

Luego vino, ya sabemos, el "Yankee Hotel Foxtrot" (2002), que a El Chato Heston le hizo reapreciar el country y a mi me pareció una correcta incursión-experimento en la electrónica, en donde la sombra del ex Sonic Youth Jim O'Rourke ya se hacía notar. Algo que tal vez habría hecho intuir lo grande e insuperable que a la postre parece resultar el "A Ghost is Born" (2004, mi N.1 sin dudas ni reconsideraciones), que además a servidor le ha tocado ver en vivo una vez colgado de una valla (Primavera Sound 2004) y otra en un inolvidable y difícil de igualar concierto de casi 3 horas de duración en la sala Razzmatazz. Es que a lo ya obtenido le sumaron una buena dosis de noise y krautrock, lo que nos llevaría a cuestionarnos cuál sería la ruta a seguir en su siguiente entrega ¿Más experimentación? ¿Más bulla? ¿Arpas? ¿Más canciones tipo Less than you think? (tonos disonantes de unos 15 minutos de duración). No, no, no y no.

A pesar que O'Rourke ya forma parte fija de la plantilla, parece que el señor Tweedy ha decidido calmar las revoluciones y dar el giro hacia sus orígenes, dejando un poco atontado al personal, hay que decirlo. "Sky Blue Sky" suena a disco amable, sin aspavientos, coqueteando por momentos con el innombrable AOR (Adult Orientated Rock). Empezamos con Either way, que se balancea con gracia, pero le falta algo. You are my face, a través del punteo, nos hace saborear algún rastro del álbum anterior, que queda bastante mejor con Impossible Germany, la mejor por lejos de este largo. Lo más cercano a Sonic Youth también. Mientras Sky Blue sky, Side with the seeds, Please be patient with me, Live me like you found me y On and on and on siguen la misma línea de la apertura.

Pero aún así, es sorprendente como un disco menor de Wilco puede estar bastante por encima de lo ofrecido por muchas bandas en lo poco que vamos de 2007. Es que queda claro que ya sin esfuerzo a los de Chicago les salen las cosas bien. Y esa carátula. Lo mejor de todo. Sobre todo que me hace recordar el momento aquel en que, abrazado a Roos, veía a Tweedy y compañía interpretando Theologians, con la pantalla detrás ofreciendo aves en vuelo. Cursi, ya sé. Casi tanto como darme cuenta que este es el post número 100 de este humilde blog. Casi nada.

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Walken (live - Lollapalooza 2006)

Atmósferas Codificadas

DEERHUNTER - "Cryptograms" (2007)/ Kranky

En un momento de lucidez, supuse que el título del disco refiere al código secreto que explicaría el porqué la critica no se cansa de alabar este lanzamiento. En un momento del track que sigue al Intro, Bradford Cox confiesa que no puede decodificar su mas grande miedo, que es un criptograma que permanece irresoluto. En un momento de mi vida entregué mi devoción musical al espectro sonoro de reverbs, delays, flangers, phasers y demás cajitas alucinógenas que me hacían fijar la mirada en los zapatos, descalificándome por completo de la absurda imparcialidad del crítico, que por lo demás no soy. En un momento robado a mi contrato laboral, me dedico a descifrar el enigma del disco que mas ha llamado mi atención en los tres primeros meses del año.

A los hechos: 5 integrantes, de Atlanta. Cox, vocalista de la banda, suele impresionar por su extrema delgadez como por el trance hipnótico en el que suele terminar cada canción. La primera ha sido atribuída al síndrome de Marfan. De la segunda, el síndrome de Jason Pierce/Sonic Boom lo explica todo. Las líneas de bajo de Josh Fauver suele referir al síncope del kraut rock; las guitarras, envueltas en los mencionados efectos de guitarra, delay y mas delay, traen algo del Pygmalion. Dualidad perfecta que trasciende el formato del CD para regresarnos a los viejos tiempos de lados A y B, aunque este caso peculiar muestre un lado B mas accesible y un lado A mas experimental.

Existe una obsesión en mi país por el dream pop, el shoegaze, el ambient. Nunca logré adivinar los motivos; solía excusarlos en el cielo gris, el invierno húmedo, la nostalgia inherente. Supongo que este disco caerá bastante bien entre mis amigos del room PERU del Soulseek, esa esquina virtual donde han recalado músicos, dj's, productores, desempleados, esquizofrénicos, administradores de cabinas, anti-chilenos y anti-peruanos, pero sobretodo, los mas respetados gustos musicales. Y una notable tendencia por los estilos ya mencionados. Esta dirección es la que ha escogido este disco, para responderlo en términos de "Strange Lights", el single que no faltará en las listas de fin de año. No daré esperanzas a quienes quieran encontrar algo trascendental acá (baja Spacemen 3 si buscas eso), pero Deerhunter sabe tocar los botones adecuados para remitirnos a palabras mayores: they walk into the sun.

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DEERHUNTER - STRANGE LIGHTS

Parodiándonos

TRISTRAM SHANDY: A COCK & BULL STORY / Dir. Michael Winterbottom (2005) Reino Unido


Le decía a El Chato Heston que tengo demasiado material para escribir y poco tiempo para dedicarle. Es que a ritmo de dos películas por semana (en sala, no cuento alquileres de DVDs), más es lo que veo que de lo que me toca opinar. Así, pasé toda una semana con la mente puesta en que mi siguiente post sería de la última gracia-experimento de Lars Von Trier, que sí se da tiempo para otras cosas mientras le da largadas a la trilogía. Y recursos había, siendo esta una comedia que por momentos se burla de su propia doctrina Dogma, además de aquel novedoso sistema de Automavision, en que una computadora es la que determina los encuadres.

Pero claro, además pensaba que cuando empezamos esto del blog, hace casi ya 2 años, se soponía que primaría el tema musical. Y con otro post cinemero ya la cosa se está decantando mucho hacia donde tal vez no debiera. Entonces me dije que mejor preparo el post sobre el último (o más bien próximo) disco de Wilco o, en su defecto, el de Shannon Wright.

Por otro lado, lo normal, en mi caso, es dejar la película reposar, darle vueltas, días, para hacerme una idea más clara y luego escribir. Como cuando iba al cine con mi amiga Verónica, que ahora vive en Bombay y se dedica a las danzas orientales para ganarse la vida. Teníamos una especie de acuerdo tácito y nunca hablábamos de lo que acabábamos de ver sino hasta unas horas después de la digestión.

Pero hoy toca hacer la excepción, ir a la contra y escribir en caliente de este número que acabo de ver hace una horas, de otro prolífico director, como es Winterbottom. Que no solo te hace una película por año, si no que además se da el lujo de cambiar de género y temática. Así (partiendo desde la que me lo hizo conocido) 24 Hour Party People (2002) va de la movida musical del Manchester de inicios de los 80 (Con Joy Division y Happy Mondays como estandartes), Code 46 (2003) es un thriller futurista, 9 songs (2004) es casi una película porno y Road to Guantánamo (2006) un documental de compromiso social. Y ahora estamos ante un film de época? Si y no. Al director se le ocurrió adaptar un libro inadaptable (según los entendidos): The life and opinions of Tristram Shandy, Gentleman, un armatoste de 9 volúmenes escritos por el pastor Laurence Sterne en el siglo XVIII. Pero tal incursión decide tener la misma libertad que (nuevamente, según los entendidos) tiene el libro, ofreciendo varias lecturas, en medio de la puesta en escena, el making of y un petulante, egocéntrico e irrepetible Steve Coogan interpretándose a sí mismo, poniendo no sólo el paralelo al inolvidable Tony Wilson de 24 Hour Party People, sino también al papel que tuvo en el mejor sketch de Coffee & Cigarettes (Jim Jarmusch, 2004). En él, también en su versión del personaje Tristram y de su progenitor, se centra esta narración dislocada, que toca techo en los momentos de argumentación con su némesis, un hilarante Rob Brydon. Por no mencionar la guinda con la corta aparición de Gillian Anderson, la recordada agente Scully de los X Files, que alguno de esos fans frikies de la serie se dio el trabajo de colgar en el youtube. Que para todo hay.

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Cuidado con el monstruo

THE HOST / Dir. Joon-Hoo Bong (2006) Corea del Sur

Tendría unos 8 añitos cuando mi padre nos llevó a mi y a mi primo a ver Tiburón 2 (1978), la secuela, no tan buena dicen, de aquella película del ahora todopoderoso Spielberg, que marcara un antes y un después en el cine fantástico y/o de horror. Aquella vez las imágenes fueron tan chocantes para nuestra escasa edad que mi primo y yo salimos llorando de la sala. Aún tengo en la mente la toma del tipo aquel colgado de un helicóptero y el tiburón dando el salto para moderle y extraerle la mitad del cuerpo. No culpo a mi padre, fuimos nosotros quienes insistimos pesadamente en verla.

La película coreana que esta vez nos ocupa no solo ha sido comparada con la primera Tiburón, sino también con la primera Alien, el octavo pasajero, lo cual ya es hablar de palabras mayores. Pero no han sido esas similitudes las que me empujaron a verla. Mi primera impresión fue la misma que muchos de ustedes al ver la promoción y el trailer, la sensación de estar ante una de esas tantas películas de horror al uso, en la gama de las japonesas tipo The Ring y los remakes hollywoodenses de las mismas, que ahora abundan y abarrotan las taquillas. Fue el ver la letra pequeña de la autoría de la misma la que me convenció. El tener a Joon-Hoo Bong al frente es definitivamente una garantía, sobre todo después de la estupenda Memories of Murder (2005). Tal vez lo más rescatable de la labor de este director coreano es que dota al film de género de elementos únicos de lo que tiene a su alrededor, sacándose de encima el encasillamiento que tal incursión podría conllevar. Tal es así que su anterior película se enmarca claramente en un thriller, pero se nutre de la dura realidad de la Corea rural, así como de la prepotencia policial, que linda con lo ridículo, en la persecución de un asesino en serie.

Aquí la historia va por el estilo. El problema no es tanto el voraz monstruo, producto de la negligencia científica, sino el virus que el bicho parece traer dentro ¿Y quién aparece para salvar a los pobres coreanos de tal fatalidad? Pues nada menos que los Estados Unidos de Norteamérica, los autoproclamados salvadores de la humanidad y, Oh coincidencias! Los mismos responsables de los desechos radiactivos creadores del infortunio ¿Algún paralelismo aquí? En el medio del meollo está la impetuosa familia Park, con el inigualable Kang-Ho Song al frente, quien repite protagonismo y otorga a su personaje, dentro de toda su torpeza, una cuota de humor impagable, humor negro que brota por todos los rincones del largometraje. Ya lo dice el propio Joon-Ho, que es como cuando vio por la tele el desplome de una cadena de grandes almacenes en Seúl y, al poco tiempo, las oleadas de gente que se aprovechó de las circunstancias para meterse a saquear todo lo que pudo. Lo cómico dentro de la tragedia. Una obra de teatro de lo absurdo. Mejor no puede estar dicho.

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Mujeres desesperadas

LITTLE CHILDREN / Dir. Todd Field (2006) EE.UU.

No. Felizmente no tiene nada que ver con el penúltimo culebrón de inexplicable éxito, el mismo que quieren promocionar como el nuevo "Sex & the City" y no es mas que un "Melrose" de señoras bien. Si hasta Marcia Cross repite plato. Para nada. Quien ya nos entusiasmara con su debut en la trágica In the bedroom (2001) vuelve en gran forma, adaptando una novela de Tom Perrotta del mismo nombre.

Las miserias y coincidencias de dos parejas parece ser el centro del argumento, que transcurre en algún pueblo modelo del sueño americano, donde no pasa nada entre sus casas de grandes jardines. Los ejes son Sarah (Kate Winslet) y Brad (Patrick Wilson) y nos vamos enterando de cómo ven ellos todo lo que ocurre a su alrededor, lo que los llevó hasta allí y lo que los termina atrayendo, claro. Sarah, con su desordenada vida y el marido ausente y Brad, con la mujer perfecta al lado (o no lo es Jennifer Connelly?) pero con la carga de ser incomprendido y sentirse un inútil. Pero al margen de la fuerza de la historia principal, es en sus vertientes donda la película agarra vuelo. Desde las tres mujeres que parece que nunca dejaron el colegio, hasta las señoras mayores que se reúnen a debatir literatura inglesa. Desde los policías que entrenan football americano por las noches, hasta los skaters que... bueno, hacen lo que hacen. Así y todo las palmas se las llevan Larry (Noah Emmerich) y Ronnie (Jackie Earle Harley) los dos outsiders enfrentados, el expolicía y el exhibicionista, dándole el tinte de malicia a la historia, que no duda en poner al género masculino al mismo nivel que los críos que campean a sus anchas en la villa matriarcal.

Otro gol es el fondo. Hablando de la brillante narración en off de Will Lyman, injustamente obviado en los créditos, que entre otras cosas nos dejarán para el recuerdo la comparación en fondo blanco del dúo Connelly-Winslet (ya sabemos quien gana). Pero hablando también de cosas tan inocuas como el ruido de la lavadora o del repiqueteo de los cincuenta y siete relojes cucú de la abnegada señora McGorvey. Para alterar a cualquiera. El autogol fue no haberla visto con mi mujer.

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El maestro y sus caprichos

INLAND EMPIRE / Dir. David Lynch (2006) USA, Polonia, Francia

"¿Cómo?¿No saben quién es David Lynch?" La Burela paraba la marcha, se ponía los anteojos al borde de la nariz y miraba al entero de la clase con estupor. "¿Corazón Salvaje (Wild at heart, 1990)? ¿Terciopelo Azul (Blue Velvet, 1986)? ¿¿¿No han visto Terciopelo Azul???" Corría la segunda mitad de 1992, yo andaba en el primer semestre de la carrera con mis escasos 19 y a este cursito de Teoría de la Percepción le estaba agarrando tirria.

De todas formas, Lynch me sonaba de algún sitio, pero no fue si no hasta varios años más adelante, cuando mi afición por el cine aumentó considerablemente, en que al fin pude ver una de las películas emblema de la década de los 80 (Blue Velvet), por cable, claro. Un tiempo después me tocó Wild at heart, con un Nicholas Cage chibolo y desafiante ante el inescropuloso Bobby Peru ("Like the country", Willem Defoe, cuando no). Y hasta ahí no más, ya que The Straight Story (1999) es tal vez la única que se salva de la temática escabrosa y estéticamente incorrecta del de Philadelphia. Pero luego vino Mulholland Drive y poco me tuvo preparado para la historia de un amor no correspondido, que fluctúa entre el sueño idílico y la dura realidad, con saltos entre escenas, códigos ocultos y apariciones y desapariciones de personajes sin motivo aparente. El rompecabezas que me dejó en la cabeza no se me terminó de armar hasta que el cinéfilo de mi ex-jefe me lo puso claro. Lo que no significa que mis momentos de incertidumbre respecto a lo que había visto los haya disfrutado igual.

Así y todo, Inland Empire se prestaba como un eslabón más en el universo retorcido Lynch. Y qué retorcido ha terminado siendo. Con una estructura similar a la de su predecesora, aquí el personaje principal recae en Laura Dern (la diva de antaño del director), que da vida a Nikki Grace, otra vez una actriz incipiente, que a su vez interpreta a Susan Blue, en una película de procedencia maldita. Pero esto también se podría ver al revés, ya que los papeles no quedan del todo claros a lo largo de las 3 horas de metraje (y pensar que era aún más largo!). Tanto así que ni la misma Dern (que además produce) no le quedó del todo claro de qué iba la historia una vez que la filmación terminó. Una familia de conejos de peluche en una sitcom, prostitutas y cafichos polacos, las mujeres despechadas de la coestrella de la película (Justin Theroux) al son de Locomotion, se suceden alternadamente sin aparente hilación. Ya lo dice Lynch que filma las escenas conforme se le van ocurriendo, sin que exista relación entre ellas.

De todas formas, se aplaude el salto al digital, que queda claro desde los zooms de la primera escena. No recuerdo haber visto a Grace Zabriskie tan escalofriante. Y el rescate de Julia Ormond (¿Alguien se acordaba aún de ella?) o la aparición esporádica de William H. Macy. Pero tampoco mucho más. Siguiendo sus indicaciones trato de dejarme llevar por mi intuición y la pregunta es siempre la misma ¿Qué cuernos hace el tipo ese serruchando un tronco?

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Navajas virtuales

THE KNIFE - "Silent Shout" (2006)/ Mute

Entre la opresiva soledad de un castillo medieval de Estocolmo, el obligado abandono de una factoría y los circuitos integrados de una laptop, se llevó a cabo la grabación del álbum, aunque la escenografía intimide la noche. Con los pulmones impregnados de dióxido de carbono y, literalmente, polvo de ladrillo con siglos a cuestas, la electrónica bastarda de los hermanos Olof y Karin Dreijer rescata en banda ancha desde el tardío y mas asquerosamente comercial euro-dance, ritmos y sintetizadores eufóricos que son estruendos incesantes en cerebros intoxicados. Criaturas deformes que se esconden en el día entre bosques cubiertos de nieve, en la noche bajo las luces dicroicas que avivan la lujuria de una disco.
Parecieran surgir como mostruos de las paredes, como cientos de sombras negras enanas que desaparecerán cuando quites la vista del monitor. La voz de Karin varía con el uso de herramientas cuya suerte solía estar exclusivamente dedicada a las guitarras y teclados. Acompaña este revestimiento una especie de trasmutación que no había oído antes, un exorcismo la hace delirar y empezar a reclamar que quiere recuperar el control de su cuerpo, que sueña con que se le caen los dientes, que baila y canta por dinero que le quema las manos, que cada mes cuida de su período y lo colecciona en tampones azules, que hay un comunista en su familia y que la obligan a usar una máscara; he sentido algo muy cercano al miedo, pero algo mas al encanto.
Sus letras envuelven tus pensamientos como gotas de sangre infectada resbalando en concreto, sus ritmos electrónicos sacuden el óxido de los clavos al contacto del martillo. Todas ellas hurgan memorias que prefiero callar (sobreviví al Deep Cuts, álbum anterior, pero Heartbeats dejó cicatrices que aun no cierran: yo también conocí la mano del diablo, también mostré dientes de lobo a alguna inocente que me amó. Deberé recordarla de nuevo?).
Se ha hecho demasiado tarde para el ruido ambiental externo; solo el zumbido del fluorescente llena los intervalos del disco, para ser atacado de nuevo por ese arsenal digital. Karin, entre cacofonías y armonías propias de una adolescente en ácidos, advierte "I've got mace, pepper-spray / And some shoes that runs faster than a rapist rapes/ What I need is chemical castrations, hope and godspeed".
He abierto la boca y creí expulsar el horror. Aún tengo los caracteres binarios de esta página como registro de mis temores. Pero de aquello que quiso ser grito, solo quedó el silencio.

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THE KNIFE - WE SHARE OUR MOTHER'S HEALTH

Easy listening

THE GO FIND - "Stars on the wall" (2007) Morr Music

"Bonito". Atacábamos a Luisito, imitándolo en tono burlón, cuando usaba la dichosa palabrita cada vez que se refería a una obra arquitectónica de su agrado. "¿Y qué quieren que diga? ¿Interesante? ¿Estéticamente correcto?" se defendía el mismo. Pero la cosa no necesariamente tendría que ir en dirección a la insulsa y estúpida canción de Jarabe de Palo. O que, en circunstancias recientes, a un personaje que tengo a mi alrededor le de por usarla de manera indigesta. Más bien podría ir en relación a uno de los pocos programas que ví de Marco Aurelio Denegri (antes que se pusiera a hacer apología de las peleas de gallos), en el que despedazaba alguna de las obras de Jaime Bayly ¿Cuál? da igual, si todas van de lo mismo. El caso es que una de los aspectos que le criticaba era el limitado uso de vocabulario. Y eligió esa palabra, "bonito", que se repetía innumerablemente a lo largo del libro. El hombre las había contado y todo, no recuerdo la cifra exacta.

Sin embargo, luego de un tiempo, la palabreja quedó acuñada en el plano musical (siempre en el microcosmos en el que trabajábamos en esa época, nada que ver con la muchedumbre con la que me toca convivir ahora), para definir el sonido de bandas que podrían ser tranquilamente comerciales y que por cosas de marketing y de la consabida manipulación de medios, esto nunca ocurría. O por bandas que fácilmente se puede compartir con la novia-pareja-mujer sin que necesariamente de vergüenza admitir. Hablamos de pop luminoso, o triste, por lo general convencional, siempre inmediato. Así, tildaríamos de "bonitos" a los discos de The Stills, Pernice Brothers, Camera Obscura, Emiliana Torrini, Maria Taylor, Mirah, The Concretes, The Clientele, la etapa del medio de Belle & Sebastian, entre otros tantos.

El caso es que The Go Find, que no tiene nada que ver con The Go-Betweens (confusión solo mía, lo sé), es un proyecto de un belga de nombre Dieter Sermeus, quien tuvo su debut con Miami (2004), el que oí solo de pasada y no me dijo mucho. Esta segunda incursión me animó a darle un chance. Para ponerlo legible, los parecidos obvios de esta banda apuntarían a Ben Gibbard (en sus distintas facetas, Death Cab For Cutie, The Postal Service, solo) y le voy a agregar el álbum debut de Travis ("The Man Who", 2000) y el de los daneses Mew ("Frengers", 2003). Arranca con la apacible Beautiful night, y ya nos permite apreciar el arrullante timbre de voz de Sermeus, que nos acompañará a lo largo de las 11 canciones, todas muy parejas (con mayores logros en Downtown, New Year, Monday morning y en mi favorita, 25 years) y con alguna diminuta dosis de experimentación hacia el final. Un puñado de temas que nos hacen pasar una pesada mañana de monótona labor con una media sonrisa. Si, eso, muy "bonito".

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the go find is making music part 2: tim 'n things

El eterno retorno

LA SCIENCE DES RÊVES / Dir. Michel Gondry (2006) Francia, Italia

Dicho y hecho. La víspera de mi corto viaje por la tierra de mi futura familia política, me di el tiempo de ir a ver lo nuevo de Michel Gondry. Por supuesto animado no sólo por la gran película que hiciera con guión de Charlie Kaufman, Eternal sunshine of the spotless mind (2004), que cayó en lugar de privilegio en mi lista de 2004 , sino también por la exitosa y larga carrera que el hombre se gastó haciendo videos para Björk, Chemical Brothers, Cibo Matto, Beck, The White Stripes, Massive Attack, Kylie Minogue, Foo Fighters, ... Uf. Justo del clip de estos últimos coge la inspiración el francés, al fin por cuenta propia (Kaufman también estuvo tras el guión en la que me falta y el que fue debut, Human Nature), según leí en una entrevista. Y claro, tardé en darme cuenta, cuando en realidad es un poco obvio, que la historia es autobiográfica.

Stepháne vuelve a París, empujado y convencido por su madre, viaje que además le obligará a revivir su infancia, la casa (bueno el piso, el depa) que lo vio crecer y a una lengua que solo usa con comodidad con su progenitora. Ya que, como Gael (García Bernal), el personaje también es mexicano (el padre también, al menos en la ficción), aunque no sea solo por eso que el aspirante a diseñador de almanaques de desastres naturales se siente atosigado por la realidad que le rodea. Y allí, claro, está la gracia. Las fantasías de Stepháne invaden constantemente la realidad de lo que le va pasando y, de paso, nos deja confundidos casi siempre. Punto aparte es la parafernalia Gondry que invade toda la película, porque además la cosa es enteramente mecánica, nada de retoques ni animación digital. Una audacia que toca el cielo cuando nos muestra una ciudad hecha enteramente de rollos de papel higiénico (sin papel), edificios, carreteras, autos y demás artefactos.

Y Stephanie (Charlotte Gainsbourg) tiene la suerte de toparse con el susodicho, con el cual comparte sensiblidades, además de despertarle el instinto protector hacia el niño grande que siente el mundo exterior como un medio hostil, por lo que se encuentra siempre a la defensiva y en actitud derrotista. De la serie de encuentros y desencuentros entre ambos, sumados a otros curiosos personajes (me quedo con Guy, inmejorable Alain Chabat) se supone que va la historia, que si, es narcisista a más no poder, al mismo tiempo que honesta. Why I can't ever get the one I want? se queja el muchacho. Pero también va de la difícil inserción en la sociedad de consumo de un personaje con una sensiblidad e imaginación fuera de lo común.

Además de las secuencias en su imaginario programa televisivo, me queda la toma de Stepháne, con chullo raro encima, andando al lado del río, al son de Coutances de Dick Annegarn de fondo (parte de además un gran soundtrack). Ida y vuelta, con Guy determinadísimo a tirar su tele por la borda, alegando que lo único que ve ahí son estupideces. Razón no le falta.

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La ruta difícil

CLAP YOUR HANDS SAY YEAH - "Some Loud Thunder" (2007) Clap Your Hands Say Yeah
Qué fácil hubiese sido. Seguir sin miramientos con la fiesta del debut, que por algo les dio tanto, en tantas formas. Yo me lo guiso, yo me lo como (como dicen por estas latitudes); me autoedito, me lanzo desde mi pequeña página web y de paso abro campo a lo que sería luego myspace. El camino obvio y ganador era seguir la onda del hit inmediato, pero Alec Ounsworth y compañía tienen, en apariencia, otros planes. El inefable David Fridmann asoma la cabeza, el mismo detrás de las últimas incursiones de Flaming Lips y Mercury Rev (por citar un par de viejos conocidos), que podría interpretarse también de pomposidad, de sobreproducción, de exceso de condimento, eso. Pero no. Aquí el giro va para otro lado, o al menos esa pareciera ser la declaración de principios de la canción que abre el disco (del mismo nombre) y que parece que viniera de una radio mal sintonizada. Suena a broma de mal gusto. Yo creo que igual algo de eso hay. Serán conjeturas mías, pero para mí que el señor Ounsworth, consciente de la piratería extendida de estos días, esa misma que permite que se filtren trabajos como éste con algunos meses de anticipación respecto a su lanzamiento mundial, se le ocurrió soltar esta gracia, para que luego el oyente de a pie se pregunte si tiene en sus manos (bueno, en su pc) un ripeo fiel o una melcocha de compilatorio armado por quien sabe quién "Esta copia es una cagada! No puede sonar así!". Y eso, idea de Fridmann no creo que haya sido.

Al margen de intenciones y yendo a la carnecita, yo también puse cara con mueca cuando oí los primeros singles, Underwater (you & me) y en especial Love song N.7, lo más flojo de este trabajo, que ya nos ponía un tanto a la defensiva en cuanto al resto de lo que podría venir. Pero ahí también estaba Satan said dance, igual de adelantada que el otro par, y que opta abiertamente y casi en solitario por la pista de baile (descarte de !!!, dicen algunos malvados por ahí). Y aquí volvemos a Some Loud Thunder, que al margen de la intencionada baja fidelidad, no deja de ser un perfecto eslabón entre el debut y esta segunda entrega, siempre en deuda con los Talking Heads, ya se dijo, secundada en gran forma por Emily Jean Stock, con sus palmadas más, en donde esos ruidos-mal-sintonizados aparecen por ráfagas y que más adelante recobrarán fuerza con Arm & Hammer. Pero antes llega Mama won't you keep those castles in the air & burning? para terminar, así de extensos, de aclarar las dudas. Y es que a nivel letras es donde se ve más clara la madurez: "So now I'm out for political favors. A salary that corresponds with labor. Big house and a morning paper. Good fences that make good neighbors". Pues eso, a este disco hay que dejarlo reposar y crecer, solo así entrarás a valorar otras tantas gemas escondidas como Goodbye to the mother & the cover o Yankee go home (nunca tan preciso). Aunque este álbum parezca el debut y el anterior la confirmación.

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Yankee go home (Live in Brussels)

Genes roedores

LEMMING / Dir. Dominik Moll (Francia, 2006)

Leía la otra vez en el ADN, que de la prensa gratuita que reparten a la salida del metro es lo único rescatable, la lista que a una redactora se le ocurrió hacer de la combinación de genes de celebridades que terminó en supuestos resultados fallidos, en cuanto a apariencia física se refiere, según ella. La memoria no me funciona como quisiera, pero entre las nombradas estaba Chiara Mastroianni (hija del cineasta y actor Marcello Mastroianni y la actriz Catherine Deneuve) y Charlotte Gainsbourg (hija de los músicos Serge Gainsbourg y Jane Birkin).

A la tal Charlotte la había oído nombrar antes por su incipiente carrera musical, a través de extractos de su última producción, 5:55, donde ponen el hombro gente como Neil Hannon o Jarvis Cocker (Husmeen sino su myspace). Y ahora la vemos en su faceta de actriz, que además viene condimentada con otro papel protagonista en la última del héroe del videoclip Michel Gondry, The science of sleep, que iré a ver mañana sin falta.

El tema es que la película que nos ocupa pasó un tanto despercibida por la cartelera barcelonesa, gracias en parte a reseñas tan escuetas como la vista en el mismo periódico: "Un joven y brillante ingeniero y su mujer se mudan a una nueva ciudad por un traslado en su trabajo. Una noche viene el jefe y su esposa a cenar. La diferencia entre las dos parejas no puede ser mayor: por un lado, la joven y modélica pareja y, por otro, dos personas corroidas por el odio y el resentimiento". Aunque sí, el lado bueno está en que guardan la sorpresa de un inesperado y milimétrico thriller, que está además enriquecido por elementos curiosos, como una webcam voladora que te avisa cuando tienes una fuga de agua en la casa o la aparición misteriosa de un roedor tipo hamster que da el título al film. Otro acierto es el poner (al fin!) una casa con algo de gracia arquitectónica, saliéndose del tópico aquel de las casitas en serie de los suburbios europeos.

Una trama que se ve reforzada por grandes actuaciones, donde reluce la otra Charlotte (Rampling), que nunca falla, dando vida a la perturbada esposa del jefe. Y si, la Gainsbourg da la talla y no lo hace nada mal. Y además da también ganas de pedirle explicaciones a la autora de la listita aquella. Ustedes qué creen?


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Matrioshkas desde la bahía

DEERHOOF - "Friend opportunity" (2007)/Kill Rock Stars

"Chuchuchuchú-Pi-Pí..." No, no es mi sobrina practicando sus primeras palabras, o jugando al trencito. Es, como suena, el primario y pegajoso corito de +81, uno de los potentes temas de esta nueva entrega de los de San Francisco, que no paran de mejorar su propuesta musical disco a disco. La dispersión que caracterizó sus trabajos iniciales, siempre experimentales, siempre estrujando los límites del indie-pop, por fin adquiere empaque casi perfecto. Bueno, obviando la innecesaria y larguísima Look away, que además dicen que es banda sonora de vaya a saber uno qué film y se les ocurrió poner de cierre. El "The runners for" (2005) me los descubrió, gracias a temas como O'Malley former underdog, Wrong time capsule o Spirit ditties of no tone, que terminaron por convencerme cuando ví a la japonesa y su corte en un inesperado gran concierto, tal y como conté en alguna parte de este post, hace algún tiempo. Pero claro, de esos numerosos 20 temas del álbum anterior había varias sobras. Yendo en retroceso, el Milk Man (2004) se muestra mucho más consistente en su conjunto (aunque temas de relleno siempre hay).

En esta nueva entrega el sonido característico sigue ahí, aunque Satomi Matzusaki contenga un poco los falsettos que a muchos les puede hacer erizar la piel, sigue jugando a ser la niña perversa de inglés básico (basta oír Kidz are so small... "If I were a man and you a dog, I'll throw a stick for you"). Así, la oída de entrada golpea con la fuerza de fuegos artificiales al galope de The perfect me (ya decía John Dieterich, guitarra, que se habían inspirado en alguna fiesta popular mexicana), pasando por las trompetas (seguimos en México?) de la ya mencionada +81, marca de la casa, con todo este juego de cambios de ritmo y melodía inesperados, como canciones dentro de otras canciones, como las muñecas rusas, eso. A golpe de cencerro y duros rasgueos nos metemos a Believe E.S.P. para luego amanzar engañosamente la tormenta con The galaxist. Porque para eso vendrá un tanto más adelante Wither the invisible trains? (Spinetta Jade, o no?). Pero si me tengo que quedar con una, esa es Cast off crown, donde Satomi le cede la voz a Dieterich y los cambios de registro se suceden entre la fuerza ya mencionada y un poso melódico-melancólico que encaja a la perfeccción.

Así que el que nos ocupa no sólo es uno de los mejores álbumes en lo que va de este año en ciernes (pleno de filtraciones pre-lanzamientos, hay que decirlo), con descarte y todo, sino la gran puerta para entrar en el universo adictivo de Deerhoof.

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bajar éste y/o álbumes anteriores (cortesía nodatta.blogspot)


The perfect me (live at Metro, Chicago)